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El Festival Vallenato tras bambalinas

La parranda a la que el periodista Electo Gil Bustamante le ponía cinco años, ya lleva 52 consecutivos y, de contera, es una de las fiestas más apetecidas por colombianos de distintas regiones y hasta pobladores de otros países, los cuales nos visitan inmancablemente para finales del mes de abril, cuando Valledupar se mueve al ritmo de la caja, la guachara y el acordeón.

Lo cierto es que todos los años, al asomarse abril, algunos cañaguates, so pretexto de la prolongación de las sequías, aún permanecen vestidos de un amarillo viviente, compitiendo con el puy, el polvillo, el roble, el corazón fino y el brasil, para darle la bienvenida a esa gran fiesta que es el Festival Vallenato (FV). Por supuesto, esa felicidad se contagia a la gente que, eufóricas, no cesan de repetir ‘viva el festival’, ‘viva la música vallenata’.

Pero, ¿qué sucede tras bambalinas?, ¿cómo se cocina el festival? Esas ‘nimiedades’ poquísima gente las sabe, aunque muchos se formularán esos interrogantes; al fin y al cabo, el FV es de las pocas fiestas culturales de nuestro país que ha logrado darle la vuelta al mundo.

Investigando, metiéndonos en el rancho de sus forjadores, y viviendo desde ya el festival, nos encontramos que esta gran fiesta es rigurosamente elaborada, planificada, nada de improvisaciones; se planifica durante un año, si señores, un año. Es decir, termina una edición determinada y, de inmediato, sus organizadores rinden cuentas ante la Junta Directiva, ‘el cerebro del FL’, y en ese mismo escenario y momento empieza la planificación de la próxima versión: reconocimientos, fechas para las diferentes actividades del evento, correctivos pertinentes, entre otros.

La coordinadora general de logística de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata (FFLV) y miembro vocal de su junta directiva, Diana Molina Carvajal, afirma que “los miembros de Junta de la FFLV, principales organizadores de este evento cultural, lo que buscamos año tras año es mejorar; procuramos corregir baches del año anterior, es una retroalimentación que ha dado excelentes resultados, reflejándose en la trascendencia que ha tenido esta fiesta cultural.

“En sala de juntas se toman las grandes decisiones, se hace por votación, a veces por unanimidad, obviamente todo concertado y avalado por el presidente Rodolfo Molina Araujo. Durante los cinco días del festival, propios y visitantes disfrutan lo que nosotros trabajamos durante un año muy cuidadosamente. El fruto del trabajo, esfuerzo, sacrificio, dedicación, organización, planificación y ejecución, creo que hasta la fecha son muy buenos resultados, porque hemos entregado grandes espectáculos de talla nacional e internacional.

“Así mismo, los concursos año tras año aumentan sus inscripciones; eso es muestra de la confianza y credibilidad que le tienen a la fundación. Ha de resaltarse que todas estas actividades musicales y folclóricas dinamizan la economía de la ciudad, atrayendo turistas, grandes empresas, inversionistas, entre otros”.

Cómo se mueve la logística, columna vertebral del Festival…

Muchos se preguntarán por qué es la vértebra principal de esta fiesta. Claro, la logística es la que pone en movimiento todo el andamiaje, de aquí emerge lo que propios y visitantes disfrutan año tras año, espectáculos musicales nocturnos y los concursos. La logística es la encargada de que todo salga bien y mostrar la mejor cara a turistas y coterráneos. En la logística es donde se cocina lo que se disfruta, todos los años, del 26 al 30 de abril.

Los concursos son la base fundamental del FV, muy a pesar de que suela desvirtuarse al dársele más importancia a los espectáculos musicales nocturnos.

Cómo se organizan los concursos…

Patricia Escobar Jaramillo, coordinadora logística de concursos, puntualiza que “…se deben hacer los requerimientos necesarios para garantizar que los concursos se desarrollen en el tiempo y las condiciones previstas y, ante todo, con la seguridad que se requiere de acuerdo a lo estipulado en el nuevo código de Policía, que opera como un apoyo, debido a que el personal logístico es el encargado de la seguridad del evento. Cualquier imprevisto corre bajo la responsabilidad de la empresa organizadora del evento”.

Y cómo se determinan el número de logísticos…

El número de concursantes determinará el número de tarimas a acondicionar. Cada tarima tiene sus necesidades: dos ingresos (entrada y salida), un acompañante de los jurados y un flotante (la persona que se puede mover a todos lados); por cada tarima debe haber por lo menos cuatro logísticos que suplan las anteriores necesidades. De suerte que al sumar las tarimas y multiplicar por el número de personas responsables de cada actividad, de ahí resulta el primer personal asignado.

El segundo personal se distribuye en puerta (ingresos), encargados de revisar al personal que tiene acceso al evento y recolección de boletería. El tercer personal de apoyo es el flotante, encargado de orientar a todo el personal que se encuentra dentro del evento.

Esto en promedio se realiza con cien personas, las que ingresan a trabajar a las 8:00 am y culminan alrededor de las 6:00 pm., durante los cinco días del festival.

Este personal  es seleccionado de manera abierta. La FFLV, a través de su página web, abre la convocatoria para quienes quieran ser parte del equipo logístico de esta festividad. Luego, para su selección, el primer requisito de preferencia es la experiencia, que hayan trabajado como logísticos en otras versiones del FV. Son trescientos logísticos los seleccionados, 100 para concursos y 200 para los espectáculos musicales programados en el parque de la  Leyenda Vallenata.

Desde cuatro años para acá, la FFLV  realiza un convenio con el SENA, encargada de darles una capacitación básica de logística; luego reciben otra capacitación por parte de la coordinadora de logística de la Fundación, para inculcarles que más que logístico se debe ser ‘vendedor de ciudad’.

Espectáculos musicales nocturnos

Desde hace 20 años la FFLV, aparte de los concursos propios del festival, incluyó en su programación espectáculos musicales como conciertos de artistas de talla internacional. Propios y foráneos se han deleitado con presentaciones de reconocidos cantantes como Ana Gabriel, el fallecido Juan Gabriel, Ricardo Arjona, Marc Anthony, Alejandro Fernández, Daddy Yankee, Maná, Pitbull, entre otros, quienes son acompañados por una nómina de artistas locales o nacionales que generalmente integran el repertorio de bailes nocturnos.

¿Qué hay detrás de cada espectáculo musical?

La FFLV, a través de algún miembro de la junta directiva, hace la contratación de los artistas extranjeros y nacionales invitados a participar de las presentaciones musicales realizadas en el Parque de la Leyenda Vallenata. Los espectáculos son precedidos de los concursos. Según Escobar Jaramillo, los conciertos de artistas foráneos y nacionales deben empezar entre las 7 y 8 de la noche.

La hora de salida a tarima de un artista depende de la finalización de los concursos realizados en el parque de la leyenda, los cuales suelen extenderse hasta las 4 o 5 de la tarde, cuando los jurados correspondientes dan el veredicto.

A los 5 concursantes con mayor puntaje se les informa que deben presentarse de nuevo en 60 minutos y se les recomienda llegar al parque con una buena presentación personal para atender a la prensa que hace el cubrimiento de las fiestas,   especialmente de los concursos.

Finalizados los concursos, se disponen de 30 minutos para adecuar la tarima para la presentación de los grupos musicales. El festival, tradicionalmente, ha traído mínimo un extranjero por noche y el resto son locales.

“Para seleccionar a los artistas se tiene en cuenta que estén pegados, que le guste a la gente y que dentro de los vallenatos sean los más sonados”, aseguró Escobar Jaramillo. Los artistas de talla internacional pasan un rider, un documento en donde se especifican las necesidades técnicas para llevar a cabo un show. Por ejemplo, si Carlos Vives incluye en sus requerimientos micrófonos especiales, batería, sushi, quesos, agua o alguna cosa exótica, la FFLV contrata a una empresa proveedora de servicios técnicos que atienda esos requerimientos y los entregue al delegado del cantante, casi siempre el manager.

Adicionalmente, la FFLV debe contratar una empresa especializada de seguridad para aquellos artistas que exigen un esquema de protección especial. “Marc Anthony, p.ej., siempre que viene para la costa pide una seguridad especial, requiere al señor ‘Pedro Pérez’ y ese señor se encarga de recogerlo en el aeropuerto, en la camioneta blindada del color que él la pide, del desplazamiento que pide y del cuidado de la gente que lo acompaña. Aclaro, esos gastos los paga la fundación cuando el artista lo requiere, pero normalmente no se necesita una logística de seguridad; casi ninguno de los artistas la solicitan; por ejemplo, Carlos Vives puede venir con su logística. Generalmente el artista trae a su jefe de seguridad y alguna otra persona y el resto es proporcionada aquí”, relató la coordinadora logística.

Según Patricia Escobar, la gente se inclina más por los conciertos nocturnos que por los concursos propios del festival vallenato; esa misma percepción la tiene con el Carnaval de Barranquilla, el cual realiza eventos que son gratis, así como en el festival.

“La gente habla que el festival se ha vuelto caro, pero cuál caro, si todos los concursos son gratis, esto es, la esencia del festival es gratis. De pronto te cobran 5 mil pesos para ingresar a determinado sitio. Muchas personas los pagan con gusto, sobre todo para asistir al concurso de canción inédita, evento que más gente mueve, incluso más que el profesional. A mí me da tristeza y dolor el concurso de acordeonero infantil, ver tanto talento y sólo acompañan a los participantes el papá, la mamá y la abuela”, indicó Escobar.

El Festival desde otros escenarios

El desfile de Las Piloneras no sólo se convirtió en la antesala a cada nueva versión del FV, también es la bella representación de este folclor considerado patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad. Durante este tradicional concurso se baila y se canta por las principales calles de la ciudad, congregándose, como en ningún otro evento, valduparenses, extranjeros y visitantes de todas las regiones del país. Adultos, jóvenes y niños se unen en un solo sentir.

¡La cabalgata!

“La cabalgata es un evento tan tradicional como el festival vallenato, asegura Armando Cuello Calderón, presidente de la Asociación de Caballistas del Cesar – Riendas. En sus inicios se hacia la cabalgata en simultánea con el festival vallenato; por su acogida, ‘La Cacica’ Consuelo Araujo Noguera decidió que la cabalgata abriera el desfile de las piloneras, así se desarrolló por muchos años, pero luego fue suspendida por temas logísticos. Sin embargo, este evento cobra fuerza en los últimos años, tal vez por ser ésta tierra ganadera por excelencia, familiarizada con el tema  de los caballos. La mayoría de ganaderos y agropecuarios de este departamento son caballistas.

Los caballistas de esta región han reunido un gran número de jinetes de diferentes zonas del país. Iniciaron el desfile con 120 caballos; en la actualidad son alrededor de 400 los que año tras año se dan cita en la plazoleta de la gobernación  del Cesar para salir a engalanar las principales avenidas de esta ciudad.

Trabajo articulado con actores externos

El acompañamiento y apoyo de la Policía y el Ejército es clave para garantizar la seguridad y el orden durante los días de fiesta. La FFLV, como organizador de este evento, sugiere cuántos policías necesita, hace la solicitud con los requerimientos convenientes. Sin embargo, la fuerza pública decide cómo es la distribución y el número de uniformados que se asignan para cada escenario.

“La Policía Nacional ya inició las labores de control y prevención para el FV. Se hacen planes enfocados y focalizados en puntos críticos de la ciudad para generar un pre festival, un festival y un post festival seguro, aseguró el comandante de Policía Cesar, Coronel Lácides Ramos Blanco.

“La Policía Nacional está encargada de realizar la operación de los diferentes apoyos durante las 24 horas de los 5 días en que se realicen las actividades aquí en Valledupar. En cuanto a la Policía de Tránsito, ya se tiene coordinado para que se realicen operativos pre festival. La Dirección de Tránsito y Transporte, a través del área de prevención, autorizó el desplazamiento de un personal para hacer campañas específicas antes de festival. Durante el festival se harán controles en la ingesta de bebidas embriagantes para evitar al máximo la conducción en estado de embriaguez”, anotó el coronel.

El plan de contingencia

Es un requisito primordial para cualquier tipo de evento masivo, exigible y necesario. Sin la debida aprobación  del plan de contingencia no se puede realizar ningún evento, según la legislación.

Gonzalo Arzuza, secretario de gobierno municipal, afirma que “estos planes son para visualizar y prevenir de manera efectiva cualquier tipo de situación de riesgos que pueda presentarse en un evento masivo. En este plan se priorizan el manejo de los accesos al evento, rutas de evacuación descritas y señalizadas, ambulancias, grupos de socorro, voluntarios, puesto de mando unificado, (Cruz Roja, Defensa Civil, Bomberos, Policía Nacional, el equipo de riesgos del municipio de Valledupar, un grupo interdisciplinario de médicos para atender cualquier tipo de emergencias que se presenten)”.

En síntesis, preparar y realizar un FV no es cosa de poca monta, circunstancia poca conocida y apreciada por quienes no conocen estas intimidades.

Buen viento y buena mar para la 52 versión del FV.

Por: Elisa María Diazgranados Sanjuán y Liseth Pana Torres 

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