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El ejercicio médico, cuestionado

No por ser mal de muchos debe ser consuelo para los cesarenses. Con razón o sin ella, uno de los servicios públicos más cuestionados en la región es el de la salud, muchas veces por culpa de las EPS y sus tramitologías incluido el ‘paseo de la muerte’. Otras veces por el déficit de camas en clínicas y hospitales que convierte las urgencias en un hacinamiento mortal. Algunas más por deficiencia en los procedimientos postoperatorios…

Pero no son pocas las veces en que las fallas del servicio son atribuibles al mal comportamiento ético del mismo profesional de la medicina. De ahí las permanentes quejas por parte de pacientes por el mal proceder de los profesionales de la salud. Médicos de entidades públicas y privadas prestadoras de servicios de salud tienen que enfrentarse a las reclamaciones de pacientes inconformes.

Denuncian la mala praxis médica, definida según Lexética, una consultora médico legal, como “las situaciones en la que el paciente ha sufrido un daño causado por un acto médico originado en la negligencia, impericia o imprudencia del profesional médico y/o provocado por el sistema sanitario”.

Luz Leonila Cuadro es precisamente una paciente víctima de una mala práctica médica. Tras fuertes molestias y dolor en uno de sus ojos, viajó desde Chiriguaná a la capital del Cesar para ser atendida por un profesional competente. A sus 52 años, un médico oftalmólogo de Valledupar le diagnosticó desprendimiento del vítreo, gel transparente que ocupa la cavidad interna del ojo; se trataba de una anomalía que con tratamiento no invasivo podría ser curada. Sin embargo, se le practicó una cirugía que, en vez de mejorarla, la empeoró, dictaminándose posteriormente que el procedimiento practicado fue erróneo.

La victima expresó que “un profesional, al momento de diagnosticar a un paciente, debe hacerlo con responsabilidad, es decir, con pleno conocimiento de la enfermedad que va a tratar”.

Otro caso de negligencia médica es el de María Ángel, a ella le cobró la vida. Cuenta Yenis Pacheco, prima de la víctima, que María llegó a una clínica de la ciudad con incontrolables calambres en el cuerpo, al parecer resultado de una cirugía de balón gástrico a la que había sido sometida meses atrás para disminuir su sobre peso. “A mi prima la ubicaron en una camilla y no le prestaron la atención que necesitaba. Un par de médicos llegaron a examinarla y lo único que hacían era tomar apuntes en una hoja sobre los síntomas de María Ángel, así pasaron varios días en la clínica hasta que sufrió un paro cardio-respiratorio y murió; los médicos la dejaron morir”, expresó Yenis, con una gran desilusión por el descuido y la deshumanización de los profesionales que no prestaron los cuidados que su familiar necesitaba.

Casos como estos son tan solo ejemplos de los cientos presentados a diario que hablan muy mal de la prestación del servicio de salud en Valledupar y que dejan como secuelas cientos de pacientes ‘mal curados’ y en algunos casos, bastante para ser precisos, muertos, a pesar que la mayoría de las veces no se documentan abrazados por la solidaridad del cuerpo del gremio.

Causas posibles

“La negligencia médica se presenta por muchas causas, por no seguir las guías de atención o desconocimiento de los protocolos médicos, esto los conlleva hacer un mal diagnóstico y, por ende, mal tratamiento. (…)Es importante que en las Instituciones prestadoras de Salud se le haga una buena inversión en la aplicación del sistema de garantía de calidad en salud”, afirma Patricia Vega Ortega, Especialista en sistema de calidad y auditoria de salud.

Para Eliseth Soto, Médico forense, “Una de las causas del inapropiado acto médico radica en la misma academia, seguramente no se les está inculcando a los estudiantes de la medicina la gran responsabilidad e implicaciones que conlleva tratar a seres humanos, nuestra función es salvaguardar la salud del hombre y darle el tratamiento idóneo a su enfermedad”.

Otros médicos consultados, que prefirieron el anonimato, aseguran que las fallas son multifactoriales – mala academia, laxos principios o valores éticos, displicencia por la vida quizás como una cultura de la violencia – pero de las más determinantes es la ´solidaridad de cuerpo’ entre médicos, que se tapan entre sí, y la ausencia de veeduría legal o social que sirva de disuasión para que los médicos tengan a quién o a qué temerle; la impunidad siempre alimenta el mal comportamiento.

Tribunales médicos

Para hacer frente a esta problemática – para vigilar los principios éticos de la actuación médica y garantizar el bienestar, la salud y la vida de los pacientes, pudiendo, en consecuencia, investigar y sancionar el actuar antiético del profesional – se crearon en Colombia entidades que regulan el ejercicio médico. La Federación Médica Colombiana (FMC), por gestión del médico Camilo Casas Santofimio, fue creada, tras varios años de trabajo, en virtud de la Ley 23/1981, reglamentada por el Decreto 3380/1981, ley que dio origen a los Tribunales de Ética Médica en el país.

Aunque el tribunal de Ética Médica no tiene participación en la justicia ordinaria – su ejercicio está basado exclusivamente en el marco del proceso ético disciplinario – puede tener un poder vinculante con la justicia. El abogado y médico ortopedista, Magistrado del Tribunal de Ética Médica de Caldas, Jaime Alberto Restrepo, asegura que “Los tribunales de ética son considerados por la ley como auxiliares de la justicia y pueden ser nombrados como peritos o ser llamados a contestar a un interrogatorio en el ámbito civil o penal”.

En Valledupar

Aunque el Cesar se ‘independizara’ del Magdalena hace casi medio siglo, en materia de vigilancia ética apenas logró hacerlo el pasado 30 de diciembre. Antes, todo proceso ético disciplinario adelantado contra fallas de médicos en el Cesar, debían ser atendidos por el Tribunal de Ética Médica del Magdalena.

El TEM del Cesar lo preside Joaquín Maestre, ortopedista, acompañado de Alex Sandro Mindiola, psiquiatra; Hernán Araméndiz, ginecólogo; Azael Hernández, neumólogo y Enrique Vega, patólogo, también hace parte del tribunal la abogada secretaria Leslie Heredia Carrillo.

El ortopedista Maestre aclaró que “…desde que la medicina existe se crearon unas normas éticas que comprende lo que es el juramento hipocrático (…) el médico tiene que regirse por unas condiciones éticas porque trata con seres humanos”.

Por su parte, Leslie Heredia aseguró que se pretende con las seccionales una vigilancia más estricta del ejercicio médico. Su papel es de veedora, garantiza que se le respeten las garantías procesales a los implicados.

Sobre las sanciones que recaen sobre los médicos que no actúan conforme a la ética de su profesión, el Código de Ética Médica indica que van desde una amonestación privada, censuras escritas y verbales, hasta la suspensión en el ejercicio de la profesión por un plazo máximo de cinco años.

Sanciones en Valledupar

Lo dicho. Aunque son innumerables las quejas de los pacientes por fallas en el servicio médico atribuibles a los profesionales, apenas pocos casos aparecen documentados en Valledupar. Conforme lo manifestara Maestre, presidente del TEM, del tribunal de Santa Marta le anuncian la remisión de por lo menos 25 procesos que se adelantan contra médicos del Cesar, procesos que asumirá el TEM de Valledupar.

Pese a la reserva de varios médicos consultados, se sabe que al menos una decena de casos ha tenido un desenlace fatal, al morir los pacientes. Se conoce, p.ej., que el Hospital Rosario Pumarejo de López debe pagar, de conformidad con sentencias condenatorias proferidas por la justicia ordinaria, significativas sumas de dinero para indemnizar por daños a pacientes, imputables a fallas humanas. Armando Almeira, director del centro hospitalario, adujo desconocer tales casos por ser reciente su posesión del cargo.

De los casos más polémicos, el de Auris María Mandón, joven de apenas 16 años, que ingresó para la práctica de una intervención quirúrgica, no sobreviviendo finalmente. El profesional tratante fue Manuel José del Castillo Amarís, médico cirujano de Valledupar, de amplísima trayectoria y de grande reconocimiento en la ciudad. Iniciado un proceso penal en su contra, fue condenado en primera instancia por el Juzgado Segundo Penal del Circuito, con función de conocimiento de Valledupar, a 2 años y 8 meses de prisión por el delito de homicidio culposo, y a la multa de 26,66 salarios mínimos. Al cierre de la presente edición se conoció que el Tribunal Superior de Valledupar resolvió la apelación interpuesta absolviendo a Del Castillo, esto es, revocando el fallo de primera instancia.

Hablamos con Manuel del Castillo, médico anestesiólogo, hijo del acusado, para quien “…La fiscalía debió haberse asesorado mucho mejor antes de pronunciarse. Para que puedan conocer mejor las cosas relacionados con una práctica médica, deben asesorarse con médicos especializados en la misma área del acusado”, aseguró preocupado por el proceso penal al que se han enfrentado. Manifiesta que a su padre jamás se le ocurrió hacerle tal daño a su paciente; en su ejercicio ha realizado más de tres mil operaciones como la que le practicó a la víctima, y nunca antes había pasado por situación similar.

“Parece que estuviéramos tratando de demostrarle a la sociedad, por intermedio de la justicia, que nosotros no estamos delinquiendo. Los médicos estamos muy atemorizados porque desgraciadamente ya la medicina se está ejerciendo en los juzgados y no en los consultorios”, puntualizó Del Castillo hijo.

Otro caso acaeció el 13 de diciembre de 2011, en las instalaciones de la Clínica Valledupar, donde murió la Joven Katiuska Mendoza Cotes tras una rinoplastia realizada por la doctora Damaris Romero Chamorro y el anestesiólogo Fabio Vargas a quienes les atribuyen responsabilidad del fallecimiento.

El caso fue presentado ante el Tribunal de Ética Médica del Magdalena. El tribunal decidió formular cargos a los implicados por presunta violación de la ley 23 de 1981. Al final, se absolvió a la médica Damaris Romero y se condenó al médico anestesiólogo Fabio Vargas Lobo al hallarlo culpable de la violación de los artículos 10 y 15 de la ley, imponiéndosele la pena de suspensión de 12 meses en el ejercicio profesional.

Sobre todo, la sanción penal contra Del Castillo ha provocado reacciones de inconformidad en todo el gremio médico, al considerarla injusta e improvisada. El gremio médico considera que el ejercicio profesional está seriamente amenazado ahora por la justicia, “que ve a los médicos no como los héroes que salvan vidas, sino como los delincuentes que matan a los pacientes”, según afirmó uno de ellos que prefirió no identificarse.

Así mismo, se reiteró este rechazo en un comunicado emitido por la Coalición Nacional de Sindicatos Médicos, “consideramos necesario insistir en la necesidad de… crear una jurisdicción especializada a la que le corresponda fallar (sic) con fundamentos médicos científicos y coherentes a quienes ejercemos la medicina en el país, y así evitar atropellos resultantes de una inadecuada interpretación de los cuadros clínicos y sus manejos”, pronunciaron.

Si bien es cierto que los profesionales expresan con seguridad que su función es poner a disposición de sus pacientes sus conocimientos para tratar sus enfermedades y conservar su vida y salud, no es menos cierto que un considerable número de pacientes de la ciudad no reciben una atención eficaz ni eficiente.  Mientras tanto, se espera que, en Valledupar, con la llegada del TEM, se haga una oportuna veeduría sobre los victimarios y se evidencie una disminución de los casos de pacientes con reclamos en contra del acto médico.

Por: Helen Dayana Bohórquez

helenbohorquezperiodista@gmail.com

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