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¿Después de la quema, qué?

 

Ni siquiera la buena disposición mostrada por todos los actores principales – los del SI, los del No, las iglesias, los partidos políticos, las Farc, las víctimas, la comunidad internacional - implicados en el resultado del plebiscito del 2 de octubre, ha logrado amainar el aturdimiento que aún hoy padecen los colombianos.

Lógico, la incertidumbre aturde. Comprometidos en una bacaloca, nadie sabe qué va a pasar, así todos expresen la buena voluntad de preservar el relativo y temporal estado de sosiego producto del cese bilateral del fuego y luchar por la paz duradera y estable. ¿será verdad tanta belleza, o será solo de los dientes pa’fuera? Cosas de la suspicacia.

UNA REALIDAD DESCONCERTANTE

Contrario a las predicciones de las firmas encuestadoras, los colombianos se quedaron en casa ese 2 de octubre, “desatendiendo la cita histórica con la democracia y con el futuro…”. Sólo un poco más del 30% de la población habilitada para votar hizo presencia en las urnas, circunstancia que, ipso facto, debería viciar el resultado por no ser representativo de la población colombiana.

Por supuesto, hubo pereza o indiferencia democrática, así muchos factores confluyeran para esos resultados tal cual, distanciados mínimamente el SI del NO. Para los habitantes de la Costa Atlántica, partidarios mayoritariamente del SI, el huracán Matthew fue causante de la disminución histórica de su votación. Para los analistas, el triunfalismo de los partidarios del SI adormeció a líderes y su cauda... no irradiando vehemencia ni pasión.

AVENTUREMOS HIPÓTESIS  

Muchos pontífices de la política han aventurado hipótesis y teorías para explicar el fenómeno; fenómeno en cuanto fue un resultado imprevisto, tan imprevisto que los tomó a todos con los pantalones abajo, inspirando al propio ex procurador Alejandro Ordoñez a resumirlo en una oración coloquial: “Ni los del SI tenían plan B, ni los del NO plan A”.

Sin embargo, aquí podemos recoger algunas de esas hipótesis, seguramente las más determinantes:

  • Por encima de todas las causas, hubo un problema (de doble vía) grave de comunicación: los partidarios del SI no fueron capaces de sintonizarse, de llegarle al pueblo, creyendo que la sola disyuntiva publicitaria de paz o guerra sería suficiente para conquistarlos. En tanto, los partidarios del NO, bien asesorados, desmontaron la disyuntiva de paz o guerra y explotaron populistamente el sentimiento ciudadano, inoculándoles de manera dolosa rabia e indignación (Vélez Uribe, gerente campaña del NO, periódico La República) en perjuicio de la pedagogía sobre los mismos acuerdos.
  • Muchas de las iglesias cristianas y católicas lograron fanatizar a sus feligreses al propalar la especie de que los acuerdos suscritos en Cartagena consagraban la ‘ideología de género’, confundiéndola con la ‘equidad de género’. El ex procurador Ordoñez fue pilar decisivo en esta desinformación pretextando protección y preservación de la familia tradicional.
  • El triunfalismo de los del SI, llevándolos a dormirse sobre los laureles. La mejor fotografía del triunfalismo la muestra Rodolfo Quintero Romero (El Pilón), cuando narra la conversación de un alto funcionario, quien afirmaba que el gobierno se dosificó en la campaña para evitar una victoria arrolladora del SI, lo cual alimentaría la arrogancia de las Farc. Esa estrategia no es nueva: aun muchos cesarenses recuerdan como el candidato a la asamblea departamental, Jaime Araujo Noguera, ya enemistado con el segundo renglón de su lista, ordenó a sus amigos, a las 11:00 de la mañana del día de elecciones, no votar más por su lista. Quería asegurarse que su enemigo no saliera electo.
  • La personalidad de los máximos responsables de las opciones por el SI y por el NO: sin duda, el ex presidente Uribe Vélez es carismático, caudillista, sabe atrapar y ‘colonizar’ a sus prosélitos, al punto de preferir éstos sacrificarse en la cárcel antes que develar una verdad que enlode al jefe. En tanto, el presidente Santos es totalmente antipático (¿‘acarismático’?), no convoca, no concita, percibiéndolo el ciudadano como un hombre peligroso y calculador; de ahí los altos niveles de aceptación de Uribe y los muy bajos de Santos, infiriéndose que muchos votaron NO para expresar su rechazo a Santos.
  • La percepción de arrogancia sobre las Farc, grupo que solo unos días previos mostró algo de su faz político-electoral al ‘ofrecerle’ perdón a las victimas por los daños causados. La conjunción no fue afortunada: por un lado, un presidente antipático, unas farc arrogante, un jefe de debate del SI (César Gaviria) camorrista y unos congresistas adormitados. Por el otro, un ex presidente carismático y caudillista, unas iglesias alienadoras, unos estrategas maquiavélicos y un discurso populista… ¡antes gracia!

LECTURA DEL RESULTADO

 

votos_colombia_plebiscito-3Todo es confusión, todo es aturdimiento, afectándose la capacidad de interpretación de los cacareados resultados; y con razón, dada la magnitud de lo que se juega.

Para empezar, el mandato dado en urnas el 2 de octubre no es tan diáfano como lo pregonan los ganadores pírricos. Sin necesidad de devanarse los sesos, podría concluirse que el empate técnico, más que ganadores los hace perdedores a todos, a los del SI y a los del NO, a los abstencionistas voluntarios o involuntarios, a los negociadores y al país entero, solo que ni los unos ni los otros asimilan en su justa dimensión los resultados: los del NO se creen ganadores absolutos, asomándoseles la arrogancia pese a su afectación de humildad, mientras los del SI se creen perdedores, también absolutos, sin que puedan disimular el atontamiento.

Y lo peor. El atontamiento se volvió pandemia en Colombia. Todos tragan entero verdades a medias predicadas por los afectados de humildad. Que la victoria del NO, pese a la ínfima diferencia, entraña un revolcón total de los acuerdos (¿?); Que todos son amigos de la paz (¿?); que el resultado, tal cual, unió al país (¿?); que el resultado le da un mandato al presidente de la República, inclusive para propiciar un ‘cambio radical’ (¿?); que la misión de los promotores del NO es simplemente propositiva, nunca para integrar la mesa de re-negociaciones… (¿?)

Son verdades que se deshacen al contacto, como las páginas amarillentas de un libro viejo. Cierto que ganó el NO, y sería necio desconocerlo, pero por la exigua diferencia obtenida (0.47%) también se antoja necio el creerse con derecho a un revolcón total, como si nada valiera la votación del SI, y como si nada importara el silencio del 62,63% de abstencionistas. Ante ese empate técnico, así lo indica la lógica, no hay fuerza para imponerse el uno sobre el otro, obligándose a una negociación entre los del SI y los del NO, además para ganar fortaleza en los afanes de persuadir a las farc en el momento de la renegociación. 

Parte del éxito de toda negociación radica en la comprensión o buena lectura del problema o del evento a negociar. No son pocos los que contrarían el predicamento de los líderes del NO en el sentido que tales resultados le otorgan mandato al presidente para modificar unilateralmente los acuerdos e imponérselos a las Farc. Parodiando la dinámica de las altas cortes de justicia, más bien la ‘ponencia’ defendida por el presidente Santos fue negada en democracia, correspondiéndole a los ganadores de la jornada presentar y defender su propia ponencia en la mesa de renegociación con las Farc, desde luego con la dirección (es mandato constitucional) del presidente de la República.

¡Sabroso así!, para usar la expresión coloquial de un ex gobernador del Cesar, que los promotores del NO se laven las manos dizque simplemente proponiendo,  pero sin comprometerse realmente en la negociación. Es la ley del embudo: con cara gano yo, con sello pierdes tú. Si no se logra la renegociación, es culpa del gobierno, incapaz de persuadir al interlocutor. Y si se logra alguito, es gracias a la ‘rebeldía’ de los del NO, que supieron enderezar un entuerto. Además, ¿El país creería que el gobierno hizo lo suficiente en caso de fracasar una probable renegociación? ¿Uribe Vélez, Ordoñez y Marta Lucía Ramírez le reconocerían honestidad al presidente en caso de fracaso? ¡Mamola!   

Esa negociación entre los del SI y los del No es la prueba esencial para demostrar Unidad a favor de la Paz y lo será también para que las farc prueben de una vez por todas su vocación de paz y su real aceptación de la institucionalidad colombiana, soportada sobre todo en la democracia.  

 

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CONSECUENCIAS DEL NO

¿El futuro? Incierto, por decir lo menos. Y habría que analizarlo en los dos escenarios principales:

En el orden nacional. Ciertamente, la polarización de fuerzas al interior del país lucía como el máximo obstáculo para el logro de una paz duradera y estable. Era tan evidente que debe tener al ex presidente Mujica (Uruguay) arrancándose los cabellos por creernos esquizofrénicos.

Sin embargo, oficializados los resultados a favor del NO, el país ha visto visos de madurez en todos los líderes políticos, inclusive más en los promotores del NO que en los del SI. El ex presidente Uribe Vélez, reconocido enemigo visceral del presidente Santos, lo llamó personalmente, lo visitó en palacio, entregó sus reparos al acuerdo y ha manifestado, una y más veces, que es amigo de la paz y que aboga por la unidad política.

En el mismo sentido se han pronunciado otros líderes (Andrés Pastrana, Alejandro Ordoñez, Marta Lucía Ramírez, entre otros), para quienes fue providencial el resultado favorable al NO, que “tuvo la virtud de unir al país”.

A la gente hay que creerle, decía el inmolado Álvaro Gómez Hurtado. He ahí la cuestión: ¿Conservarán estos personajes la misma actitud madura, de paz, de unidad, en caso de no fructificar sus reparos al acuerdo original? Para colmo, se está ad portas a una elección presidencial, y casi todos son candidatos presidenciales. Otro gallo cantaría si esos grupos tuviesen representantes en la mesa de renegociación.

A. ¿Cuál será la actitud del esquivo ELN, luego del despiporre del acuerdo con las Farc? ¿A pesar de estar sentados con el gobierno en mesa de negociación, podrán soslayar lo ocurrido con las Farc? ¿Cuál será la actitud de los otros grupos armados ilegales, potenciales negociadores de procesos de reinserción social?

B. ¿Y la economía? A quien más afecta, sin duda, es a la economía nacional por el alto grado de incertidumbre que rodea los mercados. La inversión seguramente se reducirá, no obstante la postura de los empresarios nacionales, firmantes de una carta pública que reclamaba paz, brindándole ellos su apoyo irrestricto.

En el orden internacional. Nunca antes Colombia había recibido espaldarazo tan contundente como con ocasión del proceso de paz. Inclusive, ya había compromisos de muchos países con tareas precisas y activas a favor del proceso de implementación. Es más, las arcas estaban llenándose con recursos financieros ofrecidos por muchos países, necesarios para la implementación.

Elucubraciones: ¿cómo estará, a los ojos del mundo, la imagen y la confianza de Colombia? ¿Habrá una próxima vez? ¿Y los recursos económicos ofrecidos, qué? ¿Están en veremos?

A. El nobel de paz. Sin equívocos, es un bálsamo; un oasis en medio del desierto; una coca cola para un sediento… es un espaldarazo, no tanto por lo conseguido, sino por la necesidad de concretarla, por la perseverancia en la lucha y por el apoyo de la opinión internacional; es un espaldarazo que puede destrabar lo trabado, ¡quién lo creyera!

 

¿Y LAS FARC, QUÉ?

 Otra de las grandes incógnitas son las Farc, en especial por su rol casi determinante en la destrabada del proceso. Por lo pronto, pese a trinos insulares de uno que otro miembro representativo de ese grupo insurgente, su máximo dirigente Timoleón Jiménez (Timochenko) ha reiterado su disposición de preservar la paz, de dialogar… se le ha visto jovial y consecuente…

Cierto. Los mensajes de las Farc - luego del traspié político en las urnas y luego de los reparos documentados hechos por las diversas vertientes que apoyaron el NO – han sido esperanzadores por lo conciliador: siempre dispuestos a dialogar…

¿Pero, ese disposición al diálogo ha de entenderse como disposición para modificar en su contra los acuerdos, largamente discutidos y signados en Cartagena? ¿Aceptará las Farc que su cúpula purgue años de cárcel, así sea en colonias agrícolas? ¿Aceptará la no elegibilidad de sus máximos dirigentes? ¿Aceptarán otras exigencias modificatorias de lo firmado…?

He ahí la incertidumbre, pues una cosa es que se dé la probabilidad de la unidad nacional respecto a unos puntos específicos del acuerdo, y otra muy distinta que demos por hecho la persuasión a las farc, y menos la imposición de modificaciones.

El problema es de madurez y sensatez. La inteligencia indica el camino; las farc deben entender que unos acuerdos sin gobernabilidad, sin apoyo popular mayoritario, no garantizan sostenibilidad, así sean incrustados en el bloque de constitucionalidad. Por el bien de la paz, y por garantía de una estabilidad en el tiempo, a la insurgencia le conviene aceptar el dictamen popular antes que contravenirlo.

En el terreno de lo práctico, aquello significa que lo más probable es que las farc renegocien, así se tomen su tiempo, su espacio y sus formas. Al hablar de renegociación, seguramente cederán en unos puntos, pero exigirán en otros, entre otras cosas para dar la sensación de reinserción e incorporación a la institucionalidad colombiana, mas no de sometimiento al enemigo.

Podría ocurrir que acepten cárcel en colonia agrícola pero exijan elegibilidad simultánea. O no cárcel, pero tampoco elegibilidad. Es posible que acepten cambiar la paralela justicia especial, para que, de alguna forma especial, la asuma la justicia ordinaria, y también es posible que acepte excluir a algunos sectores destinatarios de esa justicia especial, en la intimidad la razón oculta de tanta feroz oposición a los acuerdos firmados, por el temor de que la confesión destape un ventilador en cuya vorágine serían arrastrados muchos cancamanes de nuestro mundo político y económico.  

POSIBLES SALIDAS…

La incertidumbre se alimenta de no encontrársele salida a un problema determinado. De no saber qué depara el futuro…en medio de la turbulencia, se ve una luz al final del túnel, quizás porque más allá del fondo no hay nada, entonces hay que ascender…

Esa luz la propician los sectores populares, sobre todo los estudiantiles que tienen antecedentes históricos de conquista, hoy levantados en una protesta civilizada, sin distingo de cómo votaron en el plebiscito, para exigir paz inmediata. A ese movimiento nacional estudiantil ya empiezan a sumárseles otros sectores gremiales o sindicalistas, o simplemente populares, y sin darnos cuenta la espiral, la bola de nieve puede alcanzar niveles y altura incalculables y, cual tornado, puede sacudir cuanto esté a su alcance…

Esa fuerza interna, sumada a la menos represada fuerza de apoyo internacional, con nobel a bordo, puede tener la virtualidad de imponer las negociaciones a uno y otro interlocutor. Sería una salida divina de lujo capaz de darle a cada quien lo suyo…

Aquí en secreto: históricamente, ese siempre ha sido el madero que le ha salvado la vida a la institucionalidad colombiana cuando ella misma se ha puesto en jaque; así ocurrió cuando la dictadura de Rojas Pinilla…así ocurrió cuando la constituyente de 1991…y así puede repetir ahora.

Dios salve a Colombia. Señor, en tus manos encomendamos nuestro espíritu.   

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