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Cuando el sexo se vuelve un fastidio

Por: Nereyda Lacera Reales

Médica Sexóloga

¿Sientes que tener relaciones sexuales se ha vuelto aburrido? ¿Ya no te provoca el sexo ni siquiera en tus fantasías? Si te sientes identificado con estas preguntas quizás pertenezcas al grupo de personas que entraron en la etapa de puro y físico hastío sexual.

Según un estudio publicado por la revista Journal of Sex & Marital Therapy, el aburrimiento sexual aparece más rápido en las mujeres y se agrava con el paso del tiempo dentro de una relación heterosexual estable. Y un 70% de mujeres entre los 40 y 65 años, declararon tener cada vez menos deseo sexual en una investigación reportada en el Journal of Sexual Medicine.

La psiquiatra canadiense Rossmary Basson formuló en 2003 un nuevo esquema del deseo sexual de la mujer que está relacionado con la motivación, las condiciones ambientales e, incluso, su predisposición al encuentro sexual.

Desde entonces, los sexólogos reconocemos que muchas mujeres que llevan un tiempo largo de convivencia con sus parejas, no tienen un deseo sexual espontáneo como el de los hombres que se excitan fácilmente ante estímulos sensoriales o mentales. En palabras sencillas, se cree que la mitad de las mujeres que viven con sus parejas, con el tiempo pierden la motivación sexual espontánea – no toman la iniciativa, por ejemplo – pero pueden responder con excitación si reciben un estímulo erótico como la iniciativa del otro o un beso apasionado.

¿Es rara la falta de deseo en los hombres?

Los hombres pierden la libido en menor proporción que nosotras, aunque la monotonía, el estrés, el poco tiempo libre en pareja y, últimamente, los distractores digitales como los celulares, las redes sociales, la televisión por suscripción y el computador, han ido mermando progresivamente la intensidad y frecuencia de las relaciones sexuales con sus parejas.

Hace poco tiempo, nadie hubiera imaginado que un hombre no se mosqueara sexualmente y se comportara como un pingüino en la cama. Los estereotipos que afirman que ellos siempre piensan en sexo y que deben rendir al máximo en la intimidad, no son reales y ejercen mucha presión sobre su sexualidad.

Un estudio realizado por las universidades de Lisboa, Zagreb y Oslo encontró un 14.4% de hombres con bajo deseo sexual durante al menos dos meses en el último año, entre 5.000 entrevistados de países tan diferentes como Portugal, Croacia o Noruega. Entre las causas reveladas señalaron el cansancio y estrés y los problemas de pareja, lo que no se diferencia mucho de lo que ocurre en este lado del charco.

Cuando un hombre siente pocas ganas no se lo confiesa a nadie porque le da vergüenza ‘no estar a la altura’ de lo que la sociedad espera de él. Al subestimar su inapetencia y disfrazarla, aumenta su ansiedad, lo que le disminuye aún más su libido o se agrava con otras disfunciones sexuales como disfunción eréctil o eyaculación precoz.

¿Qué tan grave es sentir fastidio hacia el sexo?

Empecemos aclarando que la falta de deseo sexual no es una situación catastrófica, por lo menos al inicio. La mayoría de parejas sienten bajones en su apetito sexual por lo menos una o dos veces en el año. Las situaciones de cansancio y preocupación, los conflictos de pareja, la presencia de los hijos, las obligaciones diarias y la falta de privacidad, entre otras situaciones anti-eróticas, dan al traste con la calentura de hombres y mujeres.

Pero si la situación se torna recurrente y se siente el viento polar en la alcoba, ya estaríamos frente a un problema de talla mayor que toca solucionarlo a como dé lugar, con el apoyo de un especialista en sexología o psicología. Las separaciones conyugales ocurren a diario y los malos polvos o, peor aún, la abstinencia forzada, están en los primeros lugares de causas de rupturas amorosas.

Señales de fastidio hacia el sexo

Ahora que ya sabes lo que viene sucediendo en el termómetro sexual de mujeres y hombres, quizás te sientas identificado con el problema y te invito a conocer las señales más notorias de inapetencia sexual para que decidas qué hacer con esa molesta situación:

  1. Le das poca prioridad a la vida sexual

Hay muchas personas que aseguran que “no tienen tiempo para eso” y realmente no se esfuerzan para propiciar un encuentro sexual. A veces pasa inconscientemente, pero en la mayoría de los casos el inapetente busca premeditadamente demorar más en llegar a casa, hacerse el enfermo o permitir que los niños duerman en la alcoba, para no tener que afrontar a la pareja quien le reclama porque ya no quiere compartir la intimidad.

  1. Temes que te dé un simple besito o se te acerque en la cama

Muchos viven noches de terror cuando llega el momento de dormir y se sienten fastidiados con el solo hecho de pensar en lo que puede suceder; incluso, hay personas que me han confesado en la consulta que no soportan el roce o el olor de esa persona que desearon en el pasado. Y en verdad, viven un calvario especialmente si no se ha hablado del tema. Algunas parejas entran en una especie de juego del gato y el ratón, en el que uno insiste, presiona y hasta acosa, mientras el otro rechaza, se ofende y se esconde.

  1. Las demostraciones de afecto son nulas

El que está frío sexualmente evita al máximo cualquier demostración de afecto porque la relaciona con un acercamiento sexual y esto le molesta o le asusta terriblemente. Recuerdo a una paciente: temblaba de miedo cuando su esposo se acercaba a despedirse de ella cuando salía a trabajar todas las mañanas; todo porque ya no sentía deseos de estar con él en la cama.

  1. Te incomoda la desnudez o no te despierta malicia verlo en pelota

Si te escondes para cambiarte de ropa o no te excitas cuando ves desnudo a tu pareja, el asunto es más grave de lo que crees. Si bien el paso de los años le quita picardía a la mirada de los cuerpos desnudos en una pareja, la frialdad sexual borra de un plumazo la pasión y la magia que hubo en el pasado. Ese morbo de miradas, gestos y roces cómplices se pierde cuando el fastidio se apodera de uno de los dos. O de ambos, vale decirlo también.

  1. Los besos te saben mal y no disfrutas las relaciones sexuales

El placer que sentías cuando se besaban ya se perdió y quizás hasta te irrita la humedad de las secreciones genitales, el sabor de sus labios o su sudor. Algunas personas sienten asco al ser besadas o acariciadas por su pareja y esto les dificulta disimular la falta de deseo; no podemos olvidar que algunos temen herir a su pareja y fingen hasta más no poder porque valoran las otras cosas buenas de la relación. El problema es que el otro se da cuenta del rechazo continuo y terminan ambos metidos en una situación insoportable que puede originar reclamos, maltrato y separaciones.

  1. Dejaste de tener fantasías o, si las tienes, el otro no aparece en ellas

Las fantasías sexuales son un indicador importante en la intensidad del deseo sexual. Cuando se pierde la libido, la persona deja de imaginarse cosas excitantes y no tiene motivación ante imágenes eróticas. Sin embargo, cuando el fastidio sexual es solo hacia la pareja, las fantasías están presentes, pero en ellas aparecen otras personas.

Si esto te está pasando, tienes la opción de terminar esa relación tóxica si acaso la causa del fastidio al sexo está relacionada con problemas insalvables o la falta de amor. Pero si quieres recuperar los buenos tiempos con la persona que amas, te aconsejo buscar ayuda antes de que la relación termine en un fiasco y salgan ambos lastimados.

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