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CONSECUENCIAS DEL NO

¿El futuro? Incierto, por decir lo menos. Y habría que analizarlo en los dos escenarios principales:

  1. En el orden nacional. Ciertamente, la polarización de fuerzas al interior del país lucía como el máximo obstáculo para el logro de una paz duradera y estable. Era tan evidente que debe tener al ex presidente Mujica (Uruguay) arrancándose los cabellos por creernos esquizofrénicos.

Sin embargo, oficializados los resultados a favor del NO, el país ha visto visos de madurez en todos los líderes políticos, inclusive más en los promotores del NO que en los del SI. El ex presidente Uribe Vélez, reconocido enemigo visceral del presidente Santos, lo llamó personalmente, lo visitó en palacio, entregó sus reparos al acuerdo y ha manifestado, una y más veces, que es amigo de la paz y que aboga por la unidad política.

En el mismo sentido se han pronunciado otros líderes (Andrés Pastrana, Alejandro Ordoñez, Marta Lucía Ramírez, entre otros), para quienes fue providencial el resultado favorable al NO, que “tuvo la virtud de unir al país”.

A la gente hay que creerle, decía el inmolado Álvaro Gómez Hurtado. He ahí la cuestión: ¿Conservarán estos personajes la misma actitud madura, de paz, de unidad, en caso de no fructificar sus reparos al acuerdo original? Para colmo, se está ad portas a una elección presidencial, y casi todos son candidatos presidenciales. Otro gallo cantaría si esos grupos tuviesen representantes en la mesa de renegociación.

  1. A. ¿Cuál será la actitud del esquivo ELN, luego del despiporre del acuerdo con las Farc? ¿A pesar de estar sentados con el gobierno en mesa de negociación, podrán soslayar lo ocurrido con las Farc? ¿Cuál será la actitud de los otros grupos armados ilegales, potenciales negociadores de procesos de reinserción social?
  2. B. ¿Y la economía? A quien más afecta, sin duda, es a la economía nacional por el alto grado de incertidumbre que rodea los mercados. La inversión seguramente se reducirá, no obstante la postura de los empresarios nacionales, firmantes de una carta pública que reclamaba paz, brindándole ellos su apoyo irrestricto.
  3. En el orden internacional. Nunca antes Colombia había recibido espaldarazo tan contundente como con ocasión del proceso de paz. Inclusive, ya había compromisos de muchos países con tareas precisas y activas a favor del proceso de implementación. Es más, las arcas estaban llenándose con recursos financieros ofrecidos por muchos países, necesarios para la implementación.

Elucubraciones: ¿cómo estará, a los ojos del mundo, la imagen y la confianza de Colombia? ¿Habrá una próxima vez? ¿Y los recursos económicos ofrecidos, qué? ¿Están en veremos?

  1. A. El nobel de paz. Sin equívocos, es un bálsamo; un oasis en medio del desierto; una coca cola para un sediento… es un espaldarazo, no tanto por lo conseguido, sino por la necesidad de concretarla, por la perseverancia en la lucha y por el apoyo de la opinión internacional; es un espaldarazo que puede destrabar lo trabado, ¡quién lo creyera!

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