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¿CÓMO DEFINIR CULTURA?

Ciro Alfredo Quiroz Otero

Es posible que una de las voces más usadas por el común sea cultura. De esa palabra nos valemos para indicar modales, comportamientos, formas de expresión, particularidades e identidades, trate de contenido ético o vulgar con sus alcances tangibles e intangibles.

Cultura es, en síntesis, conocimiento, pero puede ser también cualquier característica histórica que encaje en el presente por su pasado como percepción para diferenciar connotaciones sociales y humanas muy avanzadas o aquellas con algún acontecer histórico de una u otra índole, porque ha desaparecido o ha permanecido estancada, constituyendo una particularidad dentro de las tantas formas valorativas de su ocurrencia.

Fenómenos que diferenciándose entre sí obedecen a razones territoriales, étnicas o de cualquier orden o forma, implicando similitudes o diferencias a aquello que pretende definirse como cultura por tratarse de unas condiciones materiales o intelectuales, son consecuentes de una sucesión constante de hechos particulares ocurridos en el tiempo por lo que resultaría incorrecto repetir la expresión común: “Que falta de cultura”, dado que este concepto participa de la evolución del principio primario de pueblo que entraña siempre alguna manifestación definible que repercute en su actualidad.

La noción no menosprecia las combinaciones en lo étnico, en lo económico y, finalmente, en lo político como incidencia en el término cultura con todos los vestigios donde resuenan manifestaciones pretéritas que van a constituir su particularidad dentro de los diferentes métodos y concepciones para valorar su ocurrencia histórica.

De todas maneras, el hombre, el grupo o la comunidad, cada uno dentro de su complejidad, serán siempre sujetos activos y pasivos cada vez como emisores y receptores de influencias que harán parte de su intelecto y su materialidad, entendiéndose que esta palabra cultura engloba las artes, las matemáticas, la política, los derechos fundamentales con toda su escala de valores, las tradiciones con sus variables incluyendo la variedad de sus creencias encaminadas todas al infinito como flujo de la cohesión en la formación del pensamiento dentro de la unidad manifiesta de la naturaleza con sus demarcaciones y derivadas.

Sobre lo anterior, la cultura da al hombre la capacidad para reflexionar sobre sí mismo, sobre los demás y aquello que lo rodea. Lo hace específicamente humano, selectivo en sus opciones como ser inacabado pero apenas perceptible, buscando siempre la relación suya con las cosas que racionalmente trascienden. La cultura puede ser elaborada o no elaborada, acogiendo así la ciencia, la técnica y el humanismo. Establece así semejanzas y diferencias en los estadios de la historia, saber hacia dónde nos dirigimos y proyectamos colectivamente para vivir mejor.

Varios autores son concordes al afirmar con una visión antropológica que la cultura debe entenderse en su alcance simbólico pero coherente para poder fijar modales en el individuo y su pertenencia en la manera de pensar, sentir y creer como abstracción a la manera de patrones conductuales con sus homólogos y correligionarios. La cultura es saber almacenado, devenir aprendido en los pueblos, en su origen y desarrollo, dejando atrás lo que ya no conviene y acogiendo lo que entraña satisfacción, tranquilidad y felicidad.

Muy de moda ha estado la palabra cultura como sustantivo en Colombia, contentivo de una forma de conducta aceptada para significar aquello que puede considerarse anómalo dentro de nuestra sociedad, tenemos por caso nuestra violencia. Tragedia que ha operado por la indiferencia social o por la omisión, o promoción en aquellos en quienes debían evitarla, por lo que se volvió común escuchar o leer: “Cultura de la violencia”, lo que parece ya una cronicidad o una aceptación por el conglomerado sin que exista una reflexión común que se interponga a ella en sus cauces y proyecciones.

Mientras tanto, las raíces de esta cultura se esconden en quienes derivan de ella beneficios de dañina inestabilidad, más aún cuando la corrupción en toda su intensidad y extensión ha tomado la forma de una cultura.

 

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