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Cinco pecados sexuales de las mujeres

Por: Nereyda Lacera

Médica-Sexóloga

¿Alguna vez te ha pasado que, en lo mejor de un encuentro sexual, tu pareja hace algo que te hace perder el entusiasmo que traías o, peor aún, que te frena en seco y quedas casi que congelado? Creo que a todos nos ha sucedido y casi que nos pone a llorar o salir huyendo de la cama.

Los pecados en el sexo son aquellos errores fatales que, adrede o sin darnos cuenta, cometemos en la intimidad y que pueden tirar por la borda cualquier momento de conquista o pasión.

Descubre si has sido víctima de estos cinco pecados:

  1. Creer que es él quien tiene que tomar la iniciativa, hacerla entrar en calor y ‘darle un orgasmo’.

Por más liberación sexual que vemos en las mujeres, todavía escucho a muchas decir con firmeza que el hombre es quien debe hacerse cargo de todo en la cama. Y todo, para estas chicas ¡es todo! Mientras tanto, ellas actúan como muñecas inflables, inertes y pasivas. ¡Qué aburrimiento!

Déjame decirte que ellos también necesitan sentirse deseados y acariciados. El hecho de que una mujer sea la que proponga en el sexo, no significa que sea una cualquiera.

  1. Negarse a posiciones, técnicas y movimientos.

Este pecado va ligado con el anterior y entonces hablamos de doblemente pecadoras. Cuidado con estos errores que desaniman al otro y te quitan la posibilidad de

disfrutar. Así como lo digo, porque una mujer que no se mueve y que se escandaliza con las sugerencias de su pareja, es una mujer que se está negando también a su propio placer.

Mover las caderas, innovar poses y atreverse a salir de la rutina en la cama, forman parte de la danza del sexo que solo los humanos podemos hacer. Menearse, subir y bajar, ser acróbatas de vez en cuando, nos trasladan al fascinante mundo del erotismo que asegura una vida sexual plena.

  1. Esconder el cuerpo bajo las sábanas por vergüenza.

No te preocupes si estás entre estas chicas, sea porque te sientas muy flaca, o gorda, con los senos caídos, con cicatrices o estrías, en fin. A todas nos ha sucedido alguna vez y somos muy duras con la calificación que le damos a nuestros cuerpos. Basta ya de tonterías.

Si tu amante te desea es porque no le importan tus medidas ni la tonificación de tus glúteos. ¿Sabías que las gorditas son consideradas los mejores polvos? Estudios hechos por la Escuela de Etiología Humana y Animal de la Universidad de Leed (Inglaterra), revelaron que las mujeres con caderas anchas tienen mayores niveles de omega 3 y ácidos grasos, que estimulan la libido y aumentan el disfrute sexual.

  1. Creer que tus genitales son sucios y feos.

Hace algunos días les pregunté a un grupo de mujeres adultas el por qué los hombres parecen disfrutar más el sexo oral que nosotras. La mayoría contestaron que la sensación de mal olor vaginal les impide disfrutarlo. Incluso, al estar recién bañadas, muchas se incomodan ante la inminencia del “cunnilingus” y rechazan o buscan pretextos para no hacerlo.

Es hora ya de dejar de creernos el cuento chimbo de que nuestros genitales huelen feo o de que tienen que ser rosaditos y depilados como el de una niña. No señoras, cada una de nosotras tenemos el deber de querernos con nuestras diferencias ya que no hay vulvas iguales, así como tampoco los penes son idénticos.

  1. Fingir y actuar como la mejor comediante.

No caigas en la trampa de hacerle creer que llegaste a un orgasmo. Cada vez que lo haces, ya sea por reforzar su ego masculino o por quitártelo rápido de encima, vas anulando tu propia felicidad sexual. Cuando quieras salir de la frustración o veas que ya es el momento de disfrutar realmente en la cama, será muy difícil contarle la verdad porque puedes terminar hiriéndolo al sentirse engañado.

Las mujeres que fingen como buenas actrices se cuentan por montón y no tienen idea de que se prestan a un juego machista en el que el hombre es el único que saldrá bien librado en el sexo. Otras sienten dolor, resequedad vaginal o falta de excitación, pero se sienten casi que obligadas a acceder a los deseos de sus parejas; si es tu caso, consulta al ginecólogo o sexólogo para buscar la solución.

Otras situaciones de comedia sexual femenina se relacionan con una eyaculación precoz o disfunción eréctil en sus parejos que las mantienen aburridas y desmotivadas. Hablar con ellos de manera cálida e invitarlos a visitar al médico es el primer paso para que dejes de buscar tu placer.

Próxima entrega: Cinco pecados sexuales de los hombres.

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