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Cinco dinámicas que van a transformar el Cesar y Valledupar en los próximos años

 Por: Fernando Herrera Araújo*

f.herrera.araujo@gmail.com

El futuro del Cesar y de Valledupar, de los próximos 10 años, estará condicionado por cinco dinámicas transformadoras: su demografía, sus regalías, su capital social, su capacidad de innovar y su adaptación al cambio climático. Es decir, su gente, su bolsillo, sus instituciones, sus nuevos productos y su medio ambiente.

  1. Una nueva clase media

Según la última información dada por el Director del DANE, el resultado del reciente censo, dio que el departamento tiene 1.120.000 habitantes y su capital 465.000. Fue un departamento que creció más de lo esperado, en este adelgazamiento demográfico que tuvo el país. Varias implicaciones tienen dicha situación. Una, el Cesar creció más que la tasa prevista, y seguramente el tema de desplazamiento tuvo mucho que ver. Siempre fuimos receptores de población de otras partes del país y como siempre los hemos acogido con aprecio y cariño. Existe entonces un bono demográfico en el departamento, que implica que hay personas en edad de trabajar, que pueden volverse productivos y aportar al crecimiento económico de la región.

Segundo, cómo consecuencia de ese crecimiento, está viviendo el Cesar y en particular su capital, un boom de la clase media. Sectores profesionales, que trabajan en los clústeres de educación superior con –docentes, personal administrativo, estudiantes de otras regiones – en el clúster de la salud – con personal médico, enfermeras, y otros profesionales, más técnicos en instrumentos y aparatos altamente sofisticados, – se han sumado a los ingenieros y afines del sector de la minería que ya viven en Valledupar y alrededores.  Todos estos profesionales, más un crecimiento en el tema de vivienda y por fortuna en los temas culturales, está haciendo una transformación sociológica de Valledupar y del Cesar.  Una ciudad más urbana y con menos arraigo en lo rural. Con nuevos elementos de consumo, más sofisticados y menos primarios. Es una nueva clase media, políticamente menos dependiente de los cargos públicos y más cerca del sector privado y del emprendimiento.

  1. Las regalías, nada que hacen el cambio

La segunda variable que va a definir nuestro futuro, es sí el Cesar tiene la capacidad de sembrar sus regalías.  Hasta ahora no. Desde hace más de 20 años, se han recibido billones de pesos por éste concepto. Las regalías del Cesar han hecho más rico a algunos, pero no a la comunidad en general.  La tasa de pobreza es del 40%, mientras la nacional es del 27%. El desempleo es el tercero más alto del país y Valledupar la quinta capital más pobre de Colombia. Entonces, esa es la tarea que hay que hacer, desde los gobernantes, pero también desde la sociedad civil. Los primeros mostrando honestidad, eficiencia y liderazgo, los segundos exigiendo cumplimiento, rendición de cuentas y participación. Si ésta alianza no se comporta de esa manera, sino que la sociedad civil es inoperante, callada y sumisa o amenazada o comprada por los gobernantes, la posibilidad de hacer buen uso de las regalías en beneficio de todos, será un anhelo totalmente perdido.

  1. La sociedad civil, debe organizarse

Estas dos variables, las personas y los recursos van a influir en otras dos que van a marcar el rumbo que el Cesar va a labrarse. La sociedad civil cesarence, debe organizarse para exigir y colaborar con sus gobernantes. Constituir centros de pensamientos, forjar sueños; estructurar proyectos de mediano y largo plazo, cohesionarse ante ciertas ilusiones y organizarse para rechazar otras. Tiene el ejemplo de Barranquilla cerca, sobre cómo ésta ciudad fortaleció y constituyó una serie de instituciones desde la sociedad civil para mejorar la administración pública: un Comité de Transparencia para vigilar los recursos, FUNDESARROLLO, cómo Centro de Pensamiento social y económico, PROBARRANQUILLA, cómo jalonador de recursos, COMITÉ INTERGREMIAL, cómo apoyo al lobby de los gobernantes locales ante Bogotá, etc. Se requiere, y aún más que eso, el llamado es a construir esa serie de instituciones, para de una parte controlar los desafueros en que incurren los gobiernos – nacional y locales- de falta de transparencia, y para mejorar la calidad en el gasto público, pero de otra parte también hay que coadyuvar con la administración pública, dando ideas, cofinanciación, inversión privada, etc. En la medida en que la sociedad civil, la academia y el sector privado cesarence se organice, para controlar, pero también para apoyar a sus gobernantes, se podrá tener un mejor futuro para la región.

  1. Innovar o morir

Desde lo económico, el departamento necesita “inventar” una serie de nuevos productos que le generen desarrollo. En su época fue el algodón. Cultivo intensivo en mano de obra de todo tipo –profesional y básica- que irrigó fuertemente la economía. Sin embargó colapsó y no se ha encontrado reemplazo (s), que sean lo suficientemente pro-pobres y generador de empleo masivo y riqueza para todos. El carbón, no es intensivo en mano de obra, las frutas -mango en particular- no arrancó. Hay expectativas en algunos productos agrícolas – cacao, café especiales y palma de aceite – en lo rural, sin embargo, hay una expectativa muy grande en lo urbano con las nuevas opciones de la economía naranja. Es la posibilidad que el Cesar y en particular Valledupar, sea capaz de generar una dinámica empresarial, generadora de empleo gracias a su cultura, turismo e idiosincrasia. ¡Amanecerá y veremos!

  1. Adaptarse al cambio climático

Pero nada de esto funcionará, si no hay existe un cuidado por el medio ambiente, desde la perspectiva de adaptase al cambio climático y tomar las medidas para no seguir acentuándolo. Comencemos con la desforestación, que en el territorio tiene cara de potrerización. Sigamos con la protección a las fuentes de agua, porque el stress hídrico es intenso en las épocas de verano. La temperatura es en muchos casos insoportable afectando la productividad desde los planteles educativos que no están acondicionados, hasta las empresas y los campos. Hay un pasivo ambiental inmenso, que no se sabe cómo se va a pagar: los grandes socavones de la minería de carbón a cielo abierto, que ojalá se recuperen de la mejor manera posible. Así pues, que la economía y la calidad de vida de los cesarences va a depender de que tanto se adapte al cambio climático.

En resumen, la nueva clase media, el uso o abuso de las regalías, la organización-presión de la sociedad civil, el cuidado ambiental y la capacidad de innovar desde lo económico, serán las cinco fuerzas transformadoras o no de la sociedad cesarences.

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