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Ciberacoso y sus profundas cicatrices

Por: Fabrina Acosta

mujersinreceta@hotmail.com

Vivimos en un mundo donde el funeral importa más que el muerto, la boda más que el amor, y el físico más que el intelecto. Vivimos en la cultura del envase, que desprecia el contenido”. Eduardo Galeano

Siempre será pertinente reflexionar sobre las diversas formas que tiene el ser humano para ejercer violencias, demostrando así que, sin darnos cuenta, mientras avanza a pasos acelerados la ciencia y la tecnología, nos alejamos también de valores que nos humanizan. Por ello el mundo tiene urgencia de rehumanización.

Resulta paradójico que en la actualidad se continúen observando situaciones de discriminación o violencias, por la dificultad que se tiene de respetar la libertad de cada persona. Además, no basta con esto si en realidad no se ha vivido una transformación del ser y se ha logrado armonizar su relación con el mundo heterogéneo y dinámico.

De esta manera, el matoneo en redes sociales es algo que devela la crisis por la que pasa el ser humano; no es aceptable que se registren suicidios o conflictos familiares por causa del matoneo, pareciera que estuviera ocurriendo una masacre tecnológica que en lugar de estrechar afectos y acortar distancias, genera miedo.

Ciberacoso: un delito que para algunos es juego

Si bien el concepto ciberacoso (derivado del término en inglés cyberbullying), en nuestro idioma denominado matoneo o acoso virtual/cibernético, corresponde al uso de medios digitales para acosar a una o varias personas mediante ataques personales, divulgación de información confidencial o falsa, entre otros medios.

Además, estos actos de ciberagresión poseen unas características concretas que son el anonimato del agresor, su inmediatez y su alcance; existen diversos tipos: académicos, profesionales, amorosos, sociales, entre otros. Para las personas que lo cometen puede ser un juego o una forma de fastidiar, pero en realidad es un delito que afecta significativamente a las víctimas. Según Ronald Standler, ​ el acoso pretende causar angustia emocional, preocupación, y no tiene propósito legítimo para la elección de comunicaciones.

Su impacto no se hace esperar

El matoneo puede ocasionar depresión, rabia o diversos conflictos e, incluso, las victimas pueden tomar decisiones de aislamiento que les afecta en su vida laboral, emocional o social.

Mi turno

Ahora el turno fue para mí. Ya no me corresponde apoyar a alguien, es el momento de activar mi carácter. Contrario a quienes pensaban que me moriría de rabia o tristeza, sigo firme a pesar que desde el año 2016 alguien se ha encargado de afirmar cosas negativas de la causa social que lidero (Asociación Evas&Adanes) en varios perfiles falsos; entonces es cuando me fortalezco en aquella reflexión que hace mi amiga Ana Teresa Puente: “Cuando te lancen piedras, detente, recógelas, bríllalas y construye con ellas”.

Mi criterio, mi respuesta

Si la persona que ocupa su tiempo atacándome se presentara, le daría un abrazo y le invitaría a aunar esfuerzos para seguir tejiendo nuevas realidades. Lástima que a algo tan valioso como las redes sociales se les dé un uso violento. Sin duda, es una radiografía de la perversidad que puede llegar a habitar las mentes. Como seres humanos estamos dotados de una capacidad prodigiosa, que es la de comunicar-nos y esto debería impedir cualquier acto violento.

Mi reflexión

Finalizo estas letras afirmando que quizás la solución de los conflictos no esté en algunas mesas, documentos o procesos políticos, sino en el compromiso subjetivo y genuino de respetar la otredad. Es triste que en plena era del conocimiento, la información y las tecnologías, sigamos viviendo como primates instintivos que violentan, mostrando la incapacidad de comprender la diferencia, la identidad y los derechos de los demás.

Como refiere Axel Honneth: “Los procesos de cambio social deben explicarse en referencia a pretensiones normativas construidas en relación al reconocimiento recíproco, en una lucha ético-normativa que permita repensar las relaciones intersubjetivas y aminorar los conflictos sociales”.

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