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¿Bajón del Festival Vallenato?

‘Ha sido el peor festival vallenato de la historia’, aseguraron inmediatamente finalizada la versión 52 muchos vallenatos,  empresarios, algunos comerciantes, otros taxistas, unos cuantos hoteleros, y ciudadanos del común.

Afirmaciones apresuradas que surgieron sin presentarse un estudio oficial que demostrara tal percepción.

Y es que la ciudad antes de la fiesta más grande de acordeones del mundo ya estaba algo pesimista, los comerciantes no tenían buen augurio pues estaba recién finalizada Semana Santa y declaraban bajas ventas, no sintieron mucha promoción como en otras ediciones, los hoteles no tenían copadas sus reservas como estaban  acostumbrados, y hasta disertaban que la alcaldía de Valledupar no tenía una cordial relación con la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, todo esto empezó a influir.

Terminó el festival y el ambiente siguió denso, nunca antes, en 51 años de certámenes,  la Fundación había cancelado un evento en el Parque de la Leyenda Vallenata, y menos, por baja venta de boletería.

A esto se sumó la cancelación de otro espectáculo por la misma razón, pero en esta ocasión un evento privado, el  concierto llamado ‘Biblos del Ayer’.

Estas situaciones dispararon mucho más las ignominiosas lenguas.

Con expectativa muchos esperaron un análisis oficial, estadístico y de campo, que corroborara o desmintiera si fue o no un ‘mal’ festival,  y es entonces cuando aparece Jose Luis Urón, director de la Cámara de Comercio de Valledupar a dar un aliento.

Tras el habitual estudio que esta entidad realiza de la mano del Sistema de Información Turística del Cesar, SITUR, denominado ‘Balance Turístico y Comercial del Festival de la Leyenda Vallenata 2019’, se registró que si bien no ha sido el mejor festival vallenato de todos, tampoco  fue un revés como muchos quisieron hacerlo ver.

“Quiero decirle al pueblo del caribe y a todo el territorio nacional, que el festival vallenato sigue siendo cada vez más importante, es un mensaje de tranquilidad. El festival sigue arrollando e invitando a propios y extraños a disfrutarlo. Aquí las diferencias no son importantes frente a la grandeza de la cultura y de la música vallenata, perdieron el tiempo haciendo comentarios desobligantes”, expresó con tono fuerte y en son de defensa.

Lo bueno según la cámara de comercio

  • Un poco más de120.000 personas ingresaron a Valledupar, 6% más que el año anterior, arribaron de 25 de los 32 departamentos del país, pero también de México, Argentina, Venezuela, Estados Unidos, Canadá, Ecuador, Panamá, España, Francia y Guatemala.
  • Sin precedentes. Se inscribieron 137 grupos que suman 2.820 parejas, en el tradicional desfile de piloneras.
  • Apertura de este certamen con el presidente de la república, Iván Duque. Hace 5 años no llegaba el primer mandatario del país a Valledupar con parte de su gabinete a apreciar el festival.
  • Participación de las mujeres en su propia categoría por primera vez en la historia del festival vallenato, se coronaron las dos primeras reinas vallenatas: Loraine de Jesús Lara Mercado en la categoría Mayores, y Alexandra Maciel Gómez de la Ossa en la categoría menores.
  • Reconocimientos a la juglaresa Rita Fernández Padilla, al maestro del vallenato en guitarra Hugues Martínez, al gran acordeonero Ovidio Granados y a los periodistas, Jose Jorge Dangond, Marina Quintero, Daniel Samper y Pilar Tafur.
  • A partir de este año, el tradicional desfile de piloneras llevará el nombre de Cecilia ‘La Polla’ Monsalvo (q.e.p.d), en homenaje a la labor de esta gran mujer y su aporte al festival Vallenato, y sobre todo, por ser la creadora y defensora de este gran desfile y de esta gran fiesta.
  • Reducción del 75% en todas las modalidades delictivas.
  • Cero homicidios y cero muertes en accidentes de tránsito.
  • El 92% de los visitantes aseguraron sentirse seguros durante su permanencia en la ciudad.

Respecto a la seguridad,  no era para menos, si llegaron más de 1.200 uniformados a custodiar la seguridad, se veían policías en cada esquina, un panorama contrario a lo que ocurre cuando no es festival, cuando la ola de inseguridad es incesante en la ciudad y los habitantes piden a gritos aumento de pie de fuerza.

Patillal, sede de la Canción Inédita

Pese a las críticas, en uno u otro sentido, la opinión pública coincide en que fue un acierto seguir descentralizando los concursos en el festival. Sacar la Canción Inédita de Valledupar, por primera vez, y llevársela a Patillal, fue todo un acierto, entre otras cosas por ser Tierra de Compositores. Justamente, esa tierra parió a los más emblemáticos cultores y poetas de la música vallenata – Escalona, Pumarejo, Gutiérrez, Octavio Daza y sus hermanos Julio y Emilia, Fredy Molina, José Hernández, ‘el Chiche’ Maestre, Edilberto Daza, Chema Guerra, Toña Daza. Es que Patillal sabe a melodía…

“El reporte de ventas por parte de la comunidad fue un éxito. Los comerciantes vendieron casi la totalidad de sus productos, la plaza se vio completamente llena todos los días”, indicó el alcalde de Valledupar Augusto Ramírez Uhía.

No fue solo Patillal el beneficiado con la sede del concurso. Toda la región se dinamizó a través del turismo, pues se aprovechaba para visitar sitios turísticos cercanos: La Mina, El Mojao, Cocosolo, Atanquez, Badillo, La Vega, Guatapurí, etc

Tambien hubo lunares

Además del número de personas, concursantes y personalidades que lleguen a esta capital,  hay otros factores que definen la imagen del festival, como lo es, la dinámica económica.

El top de quejas está a cargo de la economía, en esta versión menos dinámica de lo acostumbrado en años anteriores.

No es un secreto que este evento es la vitrina de cientos de comerciantes y la oportunidad de aumentar sus ventas, pero la versión 52 no llenó ni la mitad de las expectativas de este sector.

Taxistas como Miguel Leal indican que les fue ‘pésimo’ y cuenta que es la idea generalizada en el gremio. “Hice $70.000 diarios luchados, más o menos $350.000 en los 5 días, cuando en años anteriores le sacaba al festival más de $1.000000 nos fue muy mal definitivamente, estuvo muy mal organizado el festival”, sostuvo. Los que tienen esta misma opinión son los comerciantes quienes reportaron disminución de ventas.

El estudio de la Cámara de Comercio les da la razón, indica que el 73% de los comerciantes manifestó que esta edición del Festival Vallenato no resultó como esperaban en términos de ingresos, y aseguraron que las ventas bajaron en gran manera, solo un 23% indicó que sus ventas fueron ‘buenas’.

Sin embargo, “no podemos pretender que el Festival Vallenato nos resuelva todos los problemas económicos a quienes desarrollamos actividades mercantiles con el consumo en el marco del festival”, es la respuesta del director de la Cámara de Comercio ante la situación del comercio en la ciudad.

Semana Santa

Una de las causas probables para el ‘bajón’ en esta versión del Festival Vallenato fue la coincidencia en el tiempo con la Semana Santa (escasa una semana de diferencia) y, adicional a esto, las finales de los concursos, esencia del festival, se desarrollaron entre lunes y martes cuando ya cientos de visitantes habían retornado a sus destinos.

Es entendible que un gasto previo, el de la Semana Santa, que muchos la prefirieron por prestarse a la integración familiar, resentiría los bolsillos de propios y foráneos. Y ni modo de cambiar de fecha el festival: “La fundación conserva lo tradicional, el festival vallenato está enmarcado dentro de una fiesta religiosa, la de la Virgen del Rosario; nosotros no podemos desprender este compromiso con sus orígenes”, explicó Rodolfo Molina Araujo, presidente de la FFLV.

Hoteles

Las altas tarifas de los hoteles de la ciudad fue otra queja constante, por eso muchos eligieron alojarse en casa de amigos o familiares.

“El costo promedio de una habitación doble en Festival Vallenato 2019 fue de $ 505.525, aumentando 431% frente al costo promedio de la habitación en marzo que fue de $ 95.193. Asimismo, el costo es mayor que, por ejemplo, en temporada alta en Santa Marta ($ 355.721), en Carnaval de Barranquilla ($ 344.999) y en Feria de Cali ($206.075)”, muestra el estudio del SITUR.

Es probable que por estos altos costos solo el 24% de los visitantes se hospedó en hoteles lo que se reflejó en la ocupación hotelera que en términos generales no alcanzó ni siquiera el 80%.

Cristina Zapata, empresaria y emprendedora de Valledupar, propietaria de dos hoteles en la ciudad, indica que, “por primera vez en los últimos 5 años del festival, no tuvo una ocupación hotelera del 100%”.

Lo que preocupa es al tratarse de una actividad comercial con libre mercado, no existe una entidad que regule la tarifa de los hoteles, ellos establecen un tarifario, basándose en la ley de la oferta y la demanda.

Cristina Zapata defiende la acusación al sector hotelero por los cobros excesivos. “Aquí no hay que buscar culpables, en ediciones pasadas ¿por qué no salieron a decir que los precios de los hoteles eran los culpables? Las tarifas han sido las mismas todos los años, y solo este año vienen a echarle el agua sucia a los hoteles, incluso muchos bajaron tarifas al ver que se acercaba el festival y no tenían reservas”.

Adicionalmente, la propietaria de hoteles, manifiesta que lo que no se cuenta son las atenciones y servicios que incluye una tarifa como la que manejaron. “Nadie investiga cuáles son las amenidades de los hoteles, solo salen a decir que incrementan un 400%. En mi caso, con el Hotel Boutique Casa de los Santos Reyes, ofrecemos desayuno 24 horas, una botella de whisky de bienvenida, una mochila arhuaca, todos los días dulces tradicionales, mini bar abierto 24 horas, restaurante 24 horas, eso si no lo detallan”, cuenta Zapata.

Pero hay otro suceso que tampoco es regulado, el aumento considerable de la denominada ‘parahotelería’ que tiene en jaque a los hoteleros que ejercen de forma legal.  El llamado es adoptar medidas para que esta actividad informal no se siga tomando a la ciudad en temporadas turísticas, pero se trata de buscar una verdadera solución y preguntarse ¿por qué el turista prefiere un hospedaje informal antes que un hotel?

Entrega del parque

La sentencia del Consejo de Estado que ordenó al municipio entregar el parque de la Leyenda Vallenata generó mucha incertidumbre. De hecho, tras esta decisión se cuestionó sobre el futuro del festival.

La fundación acogió el fallo, pero nunca lo compartió.

“Tanto para la alcaldía como para la fundación fue inesperado el proceso de la entrega del parque, no estábamos preparados y luego no podíamos hacer una cosa improvisada para presentar un aprovechamiento económico, que era la figura legal a utilizarse, eso obviamente produjo unas demoras”, explicó el presidente de la fundación Rodolfo Molina , añadiendo que  “entregar el parque, hacer las nuevas oficinas, armar todo el cuerpo necesario para que la fundación operara,  fue todo un reto, pero se logró sin complicaciones”.

En este sentido, vale la pena anotar que la fundación pagó al municipio un valor de $159 millones por el uso del parque durante los días de festival.

Sin duda, esa incertidumbre por la sentencia del Consejo de Estado pudo provocar un sinfín de molestias que finalmente pudieron causar la percepción de bajón de este festival: un golpe no asimilado, los ánimos por el suelo, poco entusiasmo para organizar una nueva versión, todo lo cual explicaría la poca pasión y promoción publicitaria a favor de este festival. Inclusive, no faltan los suspicaces que piensan que ex profeso se le apostaba a un mal festival…para acentuar la necesidad salvadora de la FFLV.

Además, esa sensación de dejadez pudo ser trasmitida a propios y foráneos, sobre todo patrocinadores del evento, todos los cuales percibían inseguridad jurídica y logística.

Tarifas desbordadas

Es el inconformismo incesante, versión tras versión se registran abusos a los consumidores,  los vendedores pretenden hacer su agosto a cuesta de los turistas, no teniendo presente que esto afecta la buena imagen del festival y la ciudad.

Son los hoteles. Son los taxistas. Son los restaurantes. Son los artesanos. Todos amparados en la ley del mercado aumentaron sus productos hasta el 200% de su valor habitual.

Urón Márquez hizo un llamado en este punto, literalmente, aseguró que le hacen falta pantalones a la administración. “Esto es un tema de pantalones y de autoridad. Las autoridades legamente constituidas deben buscar las herramientas y los mecanismos para evitar de que el turista se sienta asaltado en nuestro territorio”.

 La supresión de los homenajes…

Precisamente ese fue el tema central y el título de la edición 53 de Enfoque Vallenato. Repentinamente en el 2017 la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, y sin muchas explicaciones,  decidió eliminar la figura de los homenajeados para cambiarlos por reconocimientos.

“…Son millares de seguidores de los que estaban en fila para ser homenajeados a los que les cayó una gota fría, y no faltaron los suspicaces que vieron en la decisión una embestida soterrada para eludir, una vez más, una ‘obligación histórica-folclórica’ con el más aclamado de los reyes vallenatos, pero al tiempo uno de los más severos críticos del festival, Alfredo Gutiérrez”, se escribió en aquella edición.

La discusión sigue latente, de hecho, hoy se siente en Valledupar el vació que hay en los famosos reconocimientos, la pregunta para la fundación del festival sigue siendo la misma, ¿Por qué reconocimientos y no homenajes?

Rodolfo Molina responde que  “los homenajes limitaban ciertas cosas para la FFLV y aquí había que abrir más el abanico porque se le permite no solo hacer a una persona directamente un reconocimiento. Hay que pensar más allá”,  dijo, pero luego enreda un poco su argumento  sosteniendo que “no hay diferencia entre reconocimientos y homenajes, porque el reconocimiento también tiene la importancia que tiene el homenaje”, entonces, si es lo mismo ¿Por qué no se dejan los homenajes?

Definitivamente como hace dos años cuando se anunció el cambio, las dudas siguen sin una respuesta convincente y contundente.

Muchos, pero muchos han sugerido que regresen los verdaderos homenajes, aquellos que dedican todo un festival a exaltar la labor de los referentes del vallenato y no un reconocimiento que se da con la entrega de una estatuilla.

El análisis de la FFLV

La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata compartió un estudio liderado por Fabián Dangond, consultor en ICC y emprendimiento, enfocándose en el número de entradas ofertadas en los últimos tres años que en total fueron 761.992 de las cuales el 50,9% son gratuitas y el 49,1% pagas.

También se registra la cantidad de  lugares (32), eventos (87) y actividades (254) que se realizaron durante la versión 52 del festival y que permitieron potenciar la oferta creativa y cultural de la ciudad.

En síntesis, la fundación no miente, pero a su vez no dice nuevas verdades, concluye en su estudio lo que ya está comprobado, lo que todo el mundo siempre ha sabido: “que el festival vallenato es el evento sombrilla a inspirador de las diversas actividades creativas y culturales de la región, que es un evento que fortalece el portafolio turístico y cultural de la ciudad  y que es una excelente vitrina para los bienes y servicios asociados a la actividad cultural y sectores de la economía de la región”.

Ya se organiza la versión 53

Un buen presagio. A tan solo unas semanas de finalizada la versión 52,  se anunciaron la fechas del 2020 en su versión 53, será del 29 de abril al 02 de mayo, también se compartió que Jorge Oñate y el compositor Rosendo Romero, serán, entre otros, dos de los que recibirán el reconocimiento ‘Fundación Festival de la Leyenda Vallenata’.

Quiere decir que ya inició la organización, y no es para menos, un evento de tal magnitud requiere el tiempo necesario para pensar en cada detalle. Esta gran fiesta merece todo el empeño, se trata del  principal producto turístico de la ciudad, por eso, sin desestimar opiniones, sugerencias y comentarios, el mensaje del alcalde de Valledupar, Augusto Ramírez Uhía, en este sentido es pertinente, “tenemos que unirnos es el mensaje para la sociedad, trabajar unidos por nuestra cultura, el festival es un evento de ciudad y tenemos que cuidarlo y trabajar todos para que nuestra cultura siga consolidándose en el corazón de los vallenatos, el mensaje es de construcción”, dijo el mandatario.

En fin, hay que seguir apostándole al festival, y más cuando los estudios comprueban que las personas, más allá de un concurso, un artista, o un evento, llegan a esta ciudad a conocer y sentir la cultura vallenata.

 Por: Helen Dayana Bohórquez Quintero

helenbohorquezperiodista@gmail.com

Bibliografía

  • Sistema de información turística del Cesar, Cámara de Comercio de Valledupar. Balance Turístico y Comercial del Festival de la Leyenda Vallenata 2019.
  • Análisis de ingresos, asistencia y contenido cultural Festival de la Leyenda Vallenata del 2017 al 2019.
  • Comando de la Policía Cesar.

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