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Análisis:Elecciones presidenciales 2018

La estrategia de campaña de Iván Duque le ha salido bien. Entre enero y marzo su intención de voto pasó de 9,2 por ciento a 45,9, una disparada poco común con la que se apoderó del liderato de la carrera. Se lo quitó aGustavo Petro, a pesar de que este también incrementó su votación, de 23,5 por ciento a 26,7. La alianza de la derecha, pactada hace más de un año por los expresidentes Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, acertó no solamente con la decisión de unir esfuerzos, sino con la de hacerlo a través de una consulta interpartidista llevada a cabo en forma paralela a las elecciones de Congreso, el 11 de marzo.

En tres minutos: Estos fueron los resultados de la encuesta Invamer

Duque estaba en niveles bajos de reconocimiento y de apoyo electoral, incluso en enero, cuando ya el Centro Democrático lo había escogido como candidato único. Pero la exposición de la campaña para la consulta el 11-M, el caudal de votos alcanzado –más de 4 millones– y la rápida escogencia de Marta Lucía Ramírez, su exrival, como compañera de tiquete le dieron todo lo necesario para lograr una trepada solo comparable a la de Álvaro Uribe en 2002.

Al exalcalde Petro también le funcionó la jugada. La competencia con resultado previsible contra el exalcalde de Santa Marta Carlos Caicedo, en un escenario sin Germán Vargas Lleras, Sergio Fajardo ni Humberto de la Calle (que ya habían definido sus candidaturas en sus partidos), resultó útil para consolidar su liderazgo en la izquierda y para arrebatarle a Fajardo la bandera contestataria de la antipolítica. Un Petro cercano al 30 por ciento en el nivel nacional era una hipótesis que pocos esperaban hace apenas unos meses.

Duque y Petro, los protagonistas del 11-M, se alejaron del lote de corredores. Se quedaron rezagados Fajardo, líder durante el segundo semestre de 2017; Vargas Lleras, el gran favorito hace un año; y Humberto de la Calle, el prestigioso jefe del equipo negociador de proceso de paz. Los dos punteros, sumados, alcanzan un 73 por ciento de la intención de votos, lo cual –si se mantuvieran estas cifras- equivaldría a adelantar la segunda vuelta al 27 de mayo, cuando se llevará a cabo la primera. Esto, de paso, significa que la posibilidad de que Iván Duque alcance la presidencia es más cercana de lo que parecía.

Cuando los expresidentes Uribe y Pastrana anunciaron su coalición, plantearon, de frente, su objetivo de reconstruir la convergencia de fuerzas que hizo posible la victoria del No en el plebiscito por la paz, y de ese modo superar el 50 por ciento en la elección presidencial para evitar una segunda vuelta. El fantasma de 2014, cuando el candidato del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, ganó la primera vuelta y perdió la presidencia en la segunda, aconsejaba poner en marcha un plan para evitar el mismo escenario, en el que todos los antiuribistas se unieron en torno a Juan Manuel Santos y su proyecto de paz. Y aunque al principio el mapa de ruta parecía irreal, hoy está más cercano.

El panorama que dibuja la encuesta de Invamer para Caracol Televisión, Blu Radio y Semana, es sólido para Iván Duque. No se limita al aumento de la intención de voto. También arrastra un liderazgo en todos los escenarios de segunda vuelta contra Petro, Fajardo, Vargas Lleras y De la Calle, y un fortalecimiento de su imagen. En la medida en que la exposición mediática lo ha hecho conocer –ya llegó al 92 por ciento, más del doble del 43,2 que tenía en la primera encuesta, en mayo de 2017–, su favorabilidad se ha disparado y hoy supera a su imagen negativa: 62,4 por ciento versus 22,8, un perfil que rebasa al de todos sus competidores. En los últimos tres meses, la percepción positiva de Iván Duque subió de 27,6 por ciento a 62,4.

La evolución de la actitud de los votantes hacia los principales cinco candidatos que irán a la primera vuelta –Duque, Petro, Fajardo, Vargas y De la Calle– no muestra grandes modificaciones. Casi todos mantienen la imagen que traían en las últimas encuestas. Fajardo conserva un cuadro favorable, en el que la imagen positiva duplica a la negativa. Vargas había perdido puntos a mediados del año pasado y De la Calle después de la consulta interna de su partido, pero después se estabilizaron, y no tuvieron variaciones en las últimas semanas. El exalcalde Petro conserva su posición polarizante: quienes lo apoyan y lo rechazan se dividen casi por mitades iguales. Solo Iván Duque tuvo un movimiento significativo. Y eso le alcanzó para aferrarse al liderazgo de la carrera.

Las otras dos candidatas en el tarjetón, Viviane Morales y Piedad Córdoba, definitivamente no protagonizan el proceso electoral: Morales tiene un desconocimiento de casi cuatro de cada diez electores y Córdoba tiene una percepción desfavorable de 63,6 por ciento –y solo 17 por ciento positiva–.

El impulso del candidato uribista se siente en casi todo el país. En la región cafetera le quitó el liderato a Sergio Fajardo y en la costa Caribe desplazó a Germán Vargas. Hoy lidera cuatro de las cinco regiones del país. Pero Bogotá sigue siendo esquiva para el uribismo –aunque ha recuperado terreno– y Gustavo Petro sigue con ventaja en la capital. Por grupos de edades, resulta significativo que los jóvenes favorecen a Petro y en la medida en que aumenta la edad se van con Duque. Por estratos definitivamente las simpatías por Petro decrecen en forma inversamente proporcional al aumento de los ingresos.

¿Qué tan estable es la fotografía que muestra esta encuesta? ¿Habrá segunda vuelta? ¿Tienen Sergio Fajardo, Germán Vargas y Humberto de la Calle tiempo y posibilidades para colarse a la segunda? La experiencia de los cinco estudios que ha realizado Invamer para Caracol Televisión, Blu Radio y SEMANA aconseja prudencia a la hora de hacer pronósticos. Desde mayo de 2017, cuando realizó la primera, ha habido cambios. Hasta ahora la competencia presidencial ha sido una montaña rusa. Y en estricto sentido, la campaña apenas comienza: faltan los debates, las estrategias publicitarias y la presentación de programas de la mayoría de los candidatos. En principio, hay espacio para nuevos cambios.

Al mismo tiempo, la encuesta indica que los apoyos de Duque y Petro son sólidos: el 86 por ciento de quienes votaron el 11 de marzo en la Consulta por Colombia –de la derecha– hoy votarían por Duque en la primera vuelta. Y el 73,6 por ciento de quienes sufragaron en la elección de la izquierda apoyan a Petro.

Los escenarios de segunda vuelta ratifican el favoritismo de los dos punteros. Iván Duque les gana a cualquiera de los demás. Petro, a todos menos a Duque. Fajardo derrotaría a Vargas Lleras y a De la Calle. Y Vargas Lleras vencería, en un hipotético cara a cara, al candidato liberal.

Las posibilidades de nuevas modificaciones en el escenario dependen de que haya hechos políticos. Superados los lanzamientos de candidaturas, las definiciones de las fórmulas vicepresidenciales, las consultas interpartidistas y las elecciones de Congreso, se van agotando las cartas de los candidatos que no están en la punta. Y el tiempo, además, apremia: después de Semana Santa quedarán menos de dos meses para la primera vuelta, el 27 de mayo.

Desde el 11-M se han planteado diversas iniciativas para una unión de los candidatos que no están en las alternativas más visibles: Fajardo, Vargas Lleras y De la Calle. También están pendientes las decisiones de los partidos que no tienen aspirante propio: La U, los conservadores y el Mira. Incluso se ha hablado de reconstruir la coalición del Sí en el plebiscito de octubre de 2016, para enfrentar a la del No, que está detrás de Iván Duque.

Se han intentado toda clase de acercamientos, pero el único que parece posible es el de Sergio Fajardo y Humberto de la Calle. Al finalizar la semana, el exalcalde de Medellín le envió un contundente mensaje al exnegociador de paz: “Listo, Humberto. A tomar café se dijo. Lo hago con todo el gusto, la mente abierta y el respeto y cariño de siempre”, dice. En Twitter, De la Calle respondió: “Un café con Sergio es una buena idea”. La encuesta de Invamer indica que una coalición entre los dos no llegaría a una suma aritmética para competirle a Petro el ingreso a la segunda vuelta, a menos que cambiara la dinámica política y generara una nueva tendencia. Y en el enfrentamiento Fajardo versus De la Calle, el primero resultaría triunfador por 63,7 por ciento versus 25,8 por ciento.

También queda por dilucidar el tema definitivo de la campaña. Las cinco mediciones de Invamer, para Caracol Televisión, Blu Radio y SEMANA, mantienen las mismas prioridades. En la Colombia pos-conflicto, los asuntos relacionados con la vida cotidiana conservan el primer lugar: la corrupción, la calidad y el cubrimiento de la salud, el desempleo y la educación. No hay variaciones significativas.

La seguridad y el proceso de paz no están en los primeros lugares, y en la encuesta de marzo se empieza a ver un descenso en el pesimismo de los colombianos y en el escepticismo sobre los acuerdos firmados entre el gobierno Santos y las Farc. Siguen en niveles altos, pero han bajado. Los votantes para quienes el país va por mal camino bajaron de 76,7 por ciento a 62,4. Los que creen que Colombia puede llegar a la misma situación de Venezuela descendieron de 58,3 a 48,6.

Falta ver el alcance de estos cambios. La explicación tiene que ver con la supremacía de Iván Duque sobre Gustavo Petro, tanto en el número de votos obtenidos en sus respectivas consultas interpartidistas el 11-M. como en las encuestas posteriores. El fantasma de que Petro podría ganar para instalar un modelo castrochavista –pregonado por la derecha– se ha debilitado. Si ese sentimiento se afianza, la invocación al miedo perdería valor estratégico. Los candidatos distintos a Duque y Petro le apuestan a que se consolide una agenda diferente a la de la polarización para plantear un debate sobre otros temas. Y, en la medida de lo posible, construir una nueva coalición que pueda quitarle a Petro el cupo para la segunda vuelta.

En teoría, el sistema a dos vueltas existe para que en la ronda final todas las fuerzas políticas se alineen en torno a dos nombres. Con las consultas interpartidistas del 11-M, las alianzas se anticiparon. La gran pregunta es si la segunda vuelta, en consecuencia, ya no hará falta. Ese es el mapa de ruta del candidato de la coalición de derecha. En la otra orilla tienen la esperanza de que Duque no esté en una tendencia, sino en un pico, y que ahora viene una batalla –entre Petro, Fajardo, Vargas Lleras y De la Calle– para definir su competidor en segunda vuelta. Lo único claro, hasta ahora, es que el escenario electoral ha sido cambiante.




Por: Semana.com

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