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Análisis: Presente y futuro del festival vallenato

Por: Readacción Enfoque Vallenato

enfoquevallenato@gmail.com

Sin saber el porqué, los valduparenses y los vallenatos, en los últimos tiempos, permanecían crispados, ensimismados, convirtiendo en tema obligado de tertulia la cuestión del Parque de la Leyenda Vallenata (PLV) y la organización u operación de los festivales próximos.

Hagamos un repaso. A grandes rasgos, la justicia contenciosa administrativa, en fallo ya ejecutoriado, ordenó el traspaso a favor del municipio de Valledupar del predio de más de una veintena de hectáreas conocido como PLV (el Olimpo del vallenato), expresando claramente que no habría derecho a indemnización alguna pese a las mejoras que hubiere realizado el usufructuario del mismo.

Este fallo, demoledor a juicio de muchos, podía poner en riesgos los próximos festivales en la medida que el operador del Festival Vallenato (FV) – la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata (FFLV), a su vez usufructuario del PLV – no asimilara o encajara debidamente el golpe que lo puso ‘groggy’ (grogui, término boxístico) y se acomodara a las nuevas circunstancias derivadas de la sentencia.

Activo preciado

Sin duda, el FV es el activo más preciado del territorio Valle de Upar, sobre todo de la ciudad de Valledupar, cuyo futuro está afincado de manera especial a una apuesta eco y etno turística, donde el principal bastión de atracción es la música vallenata y el principal punto de encuentro, un complejo turístico a la manera de Disney World desarrollado a plenitud en el PLV, convirtiéndolo en un polo de atracción turística (propuesta del dialogante Ernesto Orozco).

Estas premisas hicieron imperativo la reanudación de los Diálogos de Ciudad (D/C), un espacio dialéctico para debatir temas de vital importancia para el territorio. En esta ocasión, por supuesto, se interactuaría en torno al ‘Presente y Futuro del Festival Vallenato’. Se trataba de meterle pueblo, pueblo representativo y participativo, que aportara su concurso en ideas y pertenencia para preservar y engrandecer más aún el FV.

Se partía de una percepción básica recogida por el equipo de D/C. y simbolizado en estas imágenes:

La lectura es simple. El FV lo ha sido y lo es todo. Parió al departamento del Cesar, a la FFLV, dignificó a los músicos, convirtió a Valledupar en permanente destino ecoturístico, en abril hay romería nacional e internacional, creció el mercado para talentos vallenatos, dinamiza la economía al ingresar a la ciudad unos 150 mil visitantes que demandan hospedajes, alimentos, artesanías, transporte, bebidas, recreación, comunicaciones, salud, seguridad, etc., etc.

Con el correr de los tiempos, uno de los hijos, la FFLV, al poco de darse vida propia, empezó a crecer a un ritmo geométrico, diagnosticándosele gigantismo no controlado, abrazando y absorbiendo al propio FV y a todos sus hijos (que también crecían, claro está, pero a un ritmo aritmético), adoptando decisiones dominantes y cerrándose más y más cada día. Desde luego, al no haber una suficiente cimentación ciudadana, una actitud incluyente, era fácil predecir la subsiguiente crisis de crecimiento.

A decir verdad, el FV se muestra sólido, solo que sus raíces pueden verse afectadas por las fallas estructurales, a la manera de comején, incubadas en la organización FFLV. Fallas que algunas datan de su nacimiento, como la vulnerabilidad jurídica dada la precariedad de su titularidad sobre el PLV y la estructura cerrada de la fundación; fallas otras que obedecen al perfil gregario y obsecuente de su junta directiva, que ha permitido el estancamiento o no han facilitado el desarrollo de la infraestructura del parque acorde con la concepción inicial.

Así, pues, el D/C cumplió su misión de advertir el peligro para que se adelante un proceso fitosanitario para curar el frondoso cañaguate a cuya sombra protectora y productiva se ampara el territorio.

Conclusiones del Diálogo de Ciudad

En este contexto se desarrolló el diálogo sobre el Presente y Futuro del Festival Vallenato, cuyas conclusiones, extraídas por el equipo organizador, fueron enviadas a los correos de los concurrentes. Ha de aclararse que las conclusiones se circunscriben a las intervenciones y propuestas que aludían al tema en debate. Otras opiniones vertidas en el evento, algunas transcendentes pero ajenas al tema debatido, por incidentales no fueron recogidas en las conclusiones, aunque si en el acta final elaborada.

La síntesis de las posturas en el D/C fueron:

  1. La ciudadanía repudia que el FV quede en manos del sector público; lo considera una amenaza por la politiquería que suele gobernarla.
  2. Las opiniones mayoritarias se inclinan por una alianza público privada (APP), en la cual debe participar la FFLV para que aporte su plus, la experticia de varias décadas operando el FV
  3. La materia prima del FV son los músicos y artistas concursantes, muchos de los cuales quedan endeudados o excluidos por los altos costos (sobre todo pago a músicos acompañantes) que entraña concursar. Se propuso que el FV les reconozca total o parcialmente dichos gastos.
  4. Las posturas de la FFLV y del municipio de Valledupar realmente no mostraron una visión clara sobre el futuro del FV en el marco de la nueva situación creada por la sentencia citada. Por supuesto, reafirmaron su disposición de seguir impulsando el FV, para preservarlo, considerándolo vital para el territorio. La gobernación del Cesar, por el contrario, mostró total desinterés con el tema, no obstante haber sido el gestor del FV: no hizo presencia en el diálogo pese a su confirmación.
  5. El repaso de los apuntes de la relatoría revela, con la misma preponderancia, dos asertos con relación a la FFLV: una fortaleza, la aceptación mayoritaria de su gestión en la operación del FV, y una deficiencia, casi una amenaza, representada en la forma como funciona, percibida como excluyente y cerrada, y totalitaria, al servicio de unos pocos que se niegan inclusive a rendir cuentas de los resultados de su gestión.
  6. Se propuso conformar una mesa de trabajo que implemente las conclusiones del Diálogo de Ciudad, (mesa que estará integrándose en los próximos días) y que propicie una reunión entre gobernador, alcalde, FFLV, quizás Cámara de Comercio y otras entidades, y así contribuir en la toma de la mejor decisión.
  7. Otra propuesta recalcaba el énfasis a la secretaría de educación sobre la asignatura de Música Vallenata

Negociación nada fácil

Ciertamente, la negociación para la segunda opción no será nada sencilla con la FFLV, la cual estima tener un derecho adquirido sobre la operación del FV. Por un lado, en la concepción del FV estuvo presente, y de manera determinante, la matrona Consuelo Araujonoguera, La Cacica, quien además se echó al hombro, mientras vivió, todos los festivales. Sin equívocos, el éxito, la sostenibilidad y la grandeza del FV se le debe a la pasión, a la determinación y a la visión ambiciosa de La Cacica. Lo que mejor la ejemplariza, la imponencia y magnitud del PLV, es obra completamente suya, lastimosamente estancado.

Como quien dice, la familia Molina Araujo ha manejado por siempre, algunas veces por interpuestas personas, la organización del FV. Y de modo ininterrumpido, la FFLV. Como si ello fuera poco, tienen el registro marcario del FV y de todos los productos que conforman su menú (concursos, desfile de piloneras, etc., etc.), según certificación obtenidos en la Superintendencia de Industria y Comercio. En otras palabras, la marca FV, con sus concursos incluidos, es de la FFLV. Es ésta, pues, quien decidiría qué, cómo, cuándo y dónde hacer el FV. Eso explica el que algunos miembros de la FFLV impulsara la propuesta de suspender el FV, mientras otros eran partidarios de trasladarlo a otra ciudad, Barranquilla, p.ej., donde ya habían hecho contactos.

Bien de uso público

Pero no todo sería color de rosa. Resulta que, en la misma sentencia del Consejo de Estado, esa que muchos califican de demoledora, en un aparte incidental se reafirma que el FV es un bien de uso público y que, por lo mismo, debe estar incorporado al patrimonio nacional de Colombia.

 

Esta circunstancia, según abogados especialistas, invalidaría cualquier registro marcario, inclusive hecho con anterioridad. De todas maneras, es una puerta abierta para demandas judiciales, lo que hace vulnerable a la FFLV, aconsejando, por lo mismo, acogerse a una fórmula que la blinde por siempre y que blinde al FV.

Parque de la Leyenda Vallenata

Otra cosa es el PLV, ahora en cabeza del municipio de Valledupar. Dos interrogantes: ¿Cómo procurar el municipio los recursos para el sostenimiento anual del PLV? ¿Cómo garantizar los recursos para desarrollar integralmente, en infraestructura y funcionalidad, la concepción original del PLV (centro cultural, museo, auditorio, etc., et.?)

Podría licitarse el usufructo. Ya sobre el escritorio del alcalde reposan por lo menos 3 propuestas de inversionistas privados expertos en espectáculos, algunos de los cuales proponen varios eventos de multitudes en el año. El problema se presentaría para la temporada del FV, época de subienda, que acaso se excluiría para reservarlo al FV, lo cual no sería del agrado del inversionista.

Fórmulas habrían muchas, sin duda. Lo importante es que se encuentre la justa para garantizar la preservación del FV, el norte por encima de todas las cosas; garantizar el mantenimiento anual del PLV y garantizar la ejecución del Plan Maestro del PLV.

A propósito. ¿Cómo concebir e instituir una política pública que haga del turismo la principal apuesta productiva de Valledupar (¿del Cesar?) y al PLV su principal eje de desarrollo?

Nota:  Valledupar recibió la grata noticia de la conformación de una Junta Cívica para defender al FV y a la FFLV, la cual, convocada por el gobernador del Cesar y el alcalde de Valledupar, reúne a una amplia gama de sectores representativos de la ciudad. Sin duda, es un triunfo de Diálogos de Ciudad, que hizo buena lectura del ‘alboroto ciudadano’ y se dio a la tarea de airear el tema. Ese es el camino.

 

 

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