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Análisis- Las elecciones del miedo

 

Por: Equipo Enfoque Vallenato

enfoquevallenato@gmail.com

Tan fervorosa la campaña política por la presidencia de Colombia que ni siquiera las fiestas religiosas de Semana Santa lograron moderar la pasión y la polarización.

Pero tampoco es para asombrarse. Nada tan parecido como la política y la religión, ambas con una capacidad infinita de sectarización y fanatismo, sobre todo si son aupadas por fundamentalismos.

Aprovechados, los políticos en trance proselitistas trataron de tomarse las procesiones y las iglesias para fungir de buenos católicos, algunos con tan mala suerte que les fue como a perros en misa. Pero son gajes del oficio que untan el cuerpo donde todo resbala, los abucheos de unos, los aplausos de otros.

LA FOTOGRAFÍA ACTUAL

Está claro. Para especular con probabilidades de acertar respecto a las próximas elecciones presidenciales, es necesario analizar las elecciones precedentes y sus resultados, sin soslayar la votación significativa depositada en urnas, superior a todos los pronósticos, es decir, hubo fervor, quizás fertilizado por los discursos y las ‘verdades mendaces’ que envenenan el espíritu, pero movilizan a la gente.

Sin duda, el firmamento, antes repleto de estrellas y asteroides, hasta meteoritos, se despojó un poco. El tiempo, que no perdona, y otras circunstancias particulares, se han encargado de cernir, apartando el afrecho de la pulpa. Y aún siguen haciendo de las suyas. De 10 aspiraciones presidenciales, aproximadamente, las elecciones parlamentarias y las consultas de marzo las redujo escasamente a 2 (Duque y Petro), si acaso 3, con Vargas Lleras o Fajardo, quedando los otros a la vera del camino.

LAS CONSULTAS PARTIDISTAS

Como se dice en el argot futbolístico, el que no hace goles los ve hacer, o los partidos muchas veces se ganan más por errores de unos que por virtudes de otros. Así acaeció en la reciente jornada de consulta, donde los resultados tanto del Centro Democrático (CD) como de Colombia Humana (CH) se vieron favorecidos de manera notoria por (i) el miedo latente hacía cada uno de los partidos en consulta y (ii) por los errores de cálculo político expresados en la displicencia del Partido Liberal (PL) y de la Coalición Colombia (CC), partidos que desdeñaron la participación en consulta en la oportunidad de las elecciones parlamentarias.

En efecto. La no participación en la consulta de marzo de muchos partidos, permitió que la militancia de éstos participaran en la consulta del CD y CH, inflando sus guarismos y, desde luego, casi catapultando las posibilidades finales de sus candidatos. Así, mientras el CD obtuvo casi 2 millones de votos en su lista al Senado de la República, su candidato en la consulta (Duque) obtuvo casi 5 millones. Caso parecido ocurrió con el consultado Petro, con más de 2 millones de votos en contraste con la más baja votación en su lista al Senado (de la Decencia).

Explicable, además. Los candidatos Duque y Petro gozaron, merced a la consulta, de la posibilidad de hacer campaña proselitista, publicidad, exposición en medios, gastos de campaña y reposición de votos, exposición que se negaron los grupos políticos displicentes y desdeñosos.

Además, los candidatos desdeñosos fueron también prepotentes, mensaje no muy bien recibido. Sergio Fajardo se negó de modo rotundo a aliarse y medirse en consulta con Humberto de la Calle y con Clara López. A su vez, Humberto de la Calle fue escurridizo con Clara López (así luego la haya reclutado) y con Gustavo Petro.

Como segunda conclusión, los grandes gananciosos de la jornada electoral fueron Iván Duque (CD), que dobló en votos a Gustavo Petro (CH), lo que no obsta para que algunos analistas (Hernando Gómez Buendía, entre otros) den a éste como ganador de la consulta, por encima de Duque, por las condiciones disimiles con que enfrentó el debate: sin estructura de partido, sin maquinaria, satanizado, sin recursos, etc.

LA COMPOSICIÓN DE LAS CÁMARAS

Aunque más fácil, este ítem resulta interesante sobre todo para contrastar la maquinaria con la opinión, que no siempre van de la mano.

Salvo pequeña oscilación, el CD repitió su representación en Senado y la aumentó considerablemente en Cámara de Representantes. Cifras más, cifras menos, se hizo al 20% del congreso, una buena bicoca. Cambio Radical (CR) la aumentó en ambas cámaras, y de qué manera, sustrayéndole representación al PL, UN y PC, de cuyas canteras también bebieron el PV, y el partido llamado de los Decentes.

Estas dos (2) circunstancias (consulta y representación parlamentaria), se reitera, marcan el ascenso en la carrera presidencial para algunos candidatos – Duque y Petro – y el descenso para otros candidatos, cuyas posibilidades de superar la primera vuelta se han reducida a su mínima expresión

Duque, cuando menos, ya está incrustado en la segunda vuelta presidencial. Su contendor más probable sería Gustavo Petro, a quien aspiran a desbancar Sergio Fajardo – percibido muy tibio, lo que le está restando posibilidades – y Germán Vargas Lleras, a quien no le favorecía la opinión por apuntarle a una ‘maquinaria’ recogida con pala y guantes de todos los estercoleros electorales del país, amén de su incongruencia ideológica al chupar hasta saciarse del gobierno de Santos para luego, sin pudor, solazarse al vomitar en su regazo, inclusive con la designación de su vicepresidente, Juan Carlos Pinzón, otro renegado del actual gobierno. Sin embargo, al desdibujarse la candidatura de Fajarlo, la maquinaria aún no reclutada está prefiriendo su alero antes que el del uribismo o el del petrismo.

Esos errores – dubitación, desdeño, displicencia, incongruencia – pasaron su factura, mermando posibilidades presidenciales. Hoy, después del desprecio y los resultados, se otea en el horizonte vientos de seducción y reconquista en una búsqueda desesperada de posibilidades.

UN SIGNO PREOCUPANTE

Si algo signa el actual debate presidencial, inclusive fue el hándicap en la consulta, es el rechazo (por pánico) que generan casi todos los aspirantes presidenciales, en especial los cinco que arrancaron con posibilidades de victoria. Es decir, no se votó y no se votará por las virtudes y la credibilidad de cada candidato, sino en contra de lo que representan sus émulos.

DUQUE…

Tiene sus virtudes: juventud, ponderación, formación intelectual y ciudadana, carisma, todo lo cual lo haría un candidato inmejorable. Tiene un plus: Uribe. Tiene un estigma: Uribe. El pero es la incertidumbre: (i) su inexperiencia, no se sabe si es capaz o no es capaz, y (ii) se duda de su capacidad de gobernar por sí mismo y no como títere de Uribe. Es a Uribe al que se le tiene pánico. Tanto, que muchos preferirían sacrificar a Duque, encumbrando a Petro, por la utilidad del voto.

PETRO…

Ah, Petro también tiene sus virtudes. Formación. Carisma. Excelente parlamentario, sobre todo para el control político. Está posicionado pese a su presunto mal gobierno como alcalde de Bogotá y a la implacable satanización mediática. Tiene un plus electoral: es arengador y populista, sabría despertar a las masas aletargadas. Pero el karma de Venezuela lo persigue. Él mismo ha pregonado su amistad con la revolución bolivariana, con las expropiaciones, con la constituyente y otros comportamientos practicados, sin fortuna, en Venezuela. Por atajarlo, muchísimos hasta votarían por Duque.

FAJARDO…

Matemático, nada politiquero, cosa curiosa: el temor hacía Fajardo no es su extremismo, sino todo lo contrario: su decente moderación, que muchos asocian con falta de carácter para manejar un país que reclama capataces, mano dura para enfrentar la complejidad de los problemas. Parece simple percepción dado el aval por los resultados en las administraciones de Medellín y Antioquia (alcalde y gobernador), regiones de las más violentas del país, pero también más emprendedoras y desarrolladas gracias a su gestión gubernamental. A esa circunstancia del carácter se le suma su alianza con Claudia López y Jorge Robledo, asociados con la izquierda.

VARGAS…

Parecía el iluminado por el mesías y por la oligarquía colombiana. Delfín, buen ejecutor de obras, buen parlamentario, con el mejor programa de gobierno. Pero, ¡nunca falta un miércoles entre semana!, se dejó infectar por la codicia y desinhibición política, bacteria resistente que hace de las suyas: antes que la decencia, recogió con desenfado y politiquería cuanta escoria encontrara en el camino, y eso le hizo perder opinión, sumado a los permanentes cocotazos que ofrece cuando lo incomodan…

DE LA CALLE…

Ya es un periódico de ayer. En honor a la verdad, es el candidato mejor formado y más preparado, con más logros en el país: ministro varias veces, gestor de la constituyente del 91, renunciante por dignidad de la vicepresidencia de Samper en el gobierno más vergonzoso del país, gestor y firmante de los Acuerdos de La Habana… lástima su militancia liberal y quizás su permisividad excesiva en las concesiones a las Farc en los acuerdos antes mentados.

LA META ESTÁ EN EL PREMIO DE MONTAÑA

La largada se dio hace rato. El equipo del CD, con su líder Duque, ha dominado toda la carrera, ganándose los premios disputados: metas volantes, premios de montaña de baja categoría, corredor joven, por equipo, embalajes. El fervor está a la máxima intensidad, aunque les pesa la tara del pasado, quemándoseles el pan en la boca del horno.

El equipo de CH, con un Petro fresco, sigue a la rueda, como reservándose para dar la puntada final, el envión que cobre el esfuerzo desgastante del más opcionado. Sin embargo, sus amigos temen que las fuerzas no le alcancen por la precariedad de su equipo, el déficit de maquinaria y la enfermiza opinión que se ha vendido de él, el cuco de la democracia por ser alumno aventajado del finado Chávez y condiscípulo amado de Nicolás Maduro. Razón por la cual los analistas no prevén que crezca mucho. Inclusive, se cree que en caso de ser el contendor único de Duque, éste lo devorará de manera fácil.

LA LUCHA POR EL SEGUNDO A LA SEGUNDA

 Así es. Ante la verdad muy probable de una segunda vuelta entre los partidos polarizados (Derecha: CD: Duque e Izquierda: CH: Petro), ambos atemorizantes por extremistas y por el parecido de ambos a la caricatura venezolana, muchos, con un discurso bien argumentado, se dieron a la tarea de acercar a los partidos ubicados en el espectro del centro, así antes hubiese desprecio.

Y se tomaron el tinto, finalmente, los candidatos Fajardo (CC) y De la Calle (PL), en afanes de unirse para convertirse en alternativa. Pero nadie contaba con la astucia de Cesar Gaviria, director del PL, en cuyos planes no estaba esa alianza con Fajardo (dicen las malas lenguas que su aporte soterrado a la candidatura de Duque era justamente evitar esa alianza). De un manotazo le dio cristiana sepultura a esa posibilidad y, con ella, seguramente a las aspiraciones de Fajardo; no a las de De la Calle, que aún sigue insepulto… satanizado con el san Benito de ser el negociador de los diálogos de La Habana.

Así las cosas, la CC, que era el partido con más posibilidades de crecer y disputarle a CH su paso a la segunda vuelta, ha quedado sin tracción, y eso tiene su efecto demoledor que ya empieza a visibilizarse: sus aliados del Polo, v.gr., piden vía o libertad para acompañar a Petro. A ese paso, sobreviene la anemia. Entretanto, CR ha tomado un segundo aire a partir de la suma del PU, con todo lo que implica su maquinaria, acercándosele peligrosamente al candidato de la CH. Así lo registran las encuestas últimas.

SEGUNDA VUELTA

Algunos cándidos confían en ganar la presidencia en la primera vuelta. Según todos los analistas, no están ni tibios. Será necesaria una segunda vuelta, faltando solo por definir quién se enfrentará a Duque (CD), si Petro (CH) o Vargas Lleras (CR).

El análisis para la segunda vuelta ya es otro cantar. Si el duelo es entre Duque y Petro, las apuestas favorecen de manera amplia al primero, acaso por ser mayor el pánico hacía Petro. En cambio, si el duelo lo protagonizan Duque y Vargas Lleras, como para alquilar balcón: las maquinarias de los partidos tradicionales se repartirían entre ambos, quizás con una mayor proporción hacía Vargas, por manera que el as decisorio lo tendría la izquierda (Petro) y la CC. Qué rumbo tomar, esa es la incógnita.

    EN SÍNTESIS…

  • los ciudadanos votarían no por mengano sino contra fulano.
  • No habrá presidente en la primera vuelta, ganándola de lejos Duque
  • Su contendor más probable para la segunda vuelta sería Petro.
  • Fajardo flaquea en la cuesta, quedando rezagado.
  • Vargas Lleras, gracias a unos nuevos aliados coequiperos, toma un segundo aire, soltándosele a Fajardo y acercándose a Petro.
  • Una segunda vuelta entre Duque y Petro, la ganaría sobrado el primero.
  • Una segunda vuelta entre Duque y Vargas, para alquilar balcón.

Pero nada está definido. Por la pasión fervorosa con que se ha vivido la política en Semana Santa, para muchos es posible la resurrección de los muertos. Y si toca apelar al recurso mitológico, se puede aprovechar la cercanía al Festival Vallenato: uno o varios credos al revés podría derrotar a los demonios en punta.

Amanecerá y veremos.

 

 

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