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¡AGUA QUE NO HAS DE BEBER…!

 

Como lo afirma un eslogan, ‘El Agua es Vida’. Por ser un suministro vital e importante para los seres humanos, de la cual depende también la salud, la población está invitada a consumir un agua libre de patógenos, sustancias químicas, precipitados, entre otros componentes no aptos para el consumo; solo así podrá evitar algunas enfermedades de origen hídrico, sobre todo en poblaciones vulnerables (niños y adultos mayores).

El departamento del Cesar no está exento de esta problemática de salubridad. Un informe especial publicado por el periódico El Tiempo (2015), revela que la peor agua del país la tiene el municipio de Tamalameque - Cesar.  “En Tamalameque no solo sale la llorona loca, como canta Checo Acosta en su famosa canción de carnaval. Allá la pésima calidad del agua también espanta y además enferma. Este municipio del Cesar tiene el peor índice de calidad del agua en Colombia, según un estudio del Instituto Nacional de Salud (INS) del año 2015.

Según un reporte del INS, el índice de riesgo de la calidad de agua para consumo humano (IRCA) permite determinar qué tipo de agua beben los colombianos en todo el país.

Los municipios que tienen un índice entre 80,1 y 100 % de IRCA están en mayor riesgo debido a que el agua es inviable sanitariamente, caso Tamalemeque, que tiene 100%. Por tanto, corren el riesgo de contraer enfermedades letales como la hepatitis A, cólera, fiebre tifoidea y partifoidea, y en gran medida enfermedades diarreicas agudas. Todas consideradas de salud pública”.

Este medio de comunicación intentó dialogar vía telefónica con el alcalde de Tamalameque, José Alonso Castro, para que expusiera las razones por las que su municipio se encuentra catalogado con la peor agua del país; al cierre de esta edición no fue posible comunicarse con el mandatario, nunca contestó su celular y luego lo tenía apagado.

A pesar de las manchas que oscurecen el panorama del agua en el departamento, queda algo por rescatar. En cuanto a cobertura, los indicadores son altos, el  suministro llega a todas las cabeceras municipales; éstas cuentan con acueducto, bocatomas o pozos de donde se abastecen del líquido, así mismo existen las conexiones en las viviendas. Así, pues, la infraestructura que concierne al tema de cobertura está por encima del 90%.

Sin embargo, la problemática sigue siendo la calidad en el suministro del líquido, truncado desde las administraciones municipales, donde a veces no es precisamente que los mandatarios de turno quieran prestar un mal servicio sino que no tienen las herramientas para brindar lo mejor a sus usuarios; según lo afirmó el gerente de Aguas del Cesar, ingeniero Pedro Miguel Serrano, quien además argumentó… “la política nacional en cuanto a este tema debería cambiar muchas cosas, para que los municipios puedan ser más autónomos y así puedan brindar un mejor servicio…”

“Aguas del Cesar, articulador entre el Gobierno Nacional y los municipios, trabaja en un proyecto de la mano con el vice ministerio de aguas, buscando fortalecer las empresas prestadoras de servicio en cada municipio, identificando en qué estado están las empresas y clasificándolas, para poder intervenirlas de manera diferencial; esta fase ya está elaborada. Se espera que después del año estas empresas puedan mejorar sus indicadores (calidad, continuidad y financiación)”.

El papel de Aguas del Cesar

Como empresa gestora del plan departamental de agua, dentro de sus roles tiene como objetivo desarrollar una política nacional pública, denominada Planes Departamentales de Agua, los cuales funcionan como una herramienta en los diferentes municipios del departamento para articular acciones entre varias entidades del orden nacional, dentro de las que figuran el ministerio de vivienda, ciudad y territorio, con su viceministro de agua; el Departamento Nacional de Planeación (DNP); Corpocesar; el departamento y los municipios del departamento. “Aunque debe aclararse que no todos los municipios del departamento hacen parte del plan departamental de agua…”, reafirma Serrano.

Las razones…

Si se supone que las empresas prestadoras de servicio de agua potable del departamento están supeditadas a los beneficios que les pueden ofrecer los entes nacionales que atañen a este sector, la pegunta es por qué algunos no participan en este plan. Según el gerente de Aguas del Cesar, cuando nació esa política, era voluntad de los mismos mandatarios pertenecer o no a ese plan, al cual solo veinte dijeron sí, los cinco restantes decidieron no entrar (Aguachica, San Diego, Manaure, Becerril y Valledupar).

“Era un tema de política local, dependía de la voluntad de los concejales si daban la viabilidad o el permiso a los alcaldes de turno para firmar un convenio tripartito entre el departamento, los municipios y Aguas del Cesar, exceptuando el caso de Valledupar que por ser capital cuenta con una empresa con autonomía y financieramente viable, lo que le otorga auto sostenibilidad  en todos los inconvenientes que puedan presentarse para la prestación del servicio”.

Sin embargo, una de las metas de Aguas del Cesar en este cuatrienio es la vinculación de dos o tres municipios de los cinco municipios que están por fuera. Para esto vienen mostrando las bondades que tiene el plan departamental de agua para todos los municipios, sobre todo para el  municipio de San Diego, con el objetivo de crear un acueducto regional entre San Diego y La Paz, en virtud que estos dos municipios cuentan con la misma fuente de abastecimiento de agua, lo que sería una excelente estrategia de vinculación.

Coberturas de Acueductos del Cesar

 

Evaluación de la calidad del agua

La valoración de la calidad del agua para el consumo humano está a cargo de la Secretaria de Salud Departamental; ingenieros y técnicos de esta entidad son los encargados de diagnosticar, a través de dos procesos, en qué condiciones está el suministro del líquido.

La calidad del agua para la población depende el 80% de las empresas municipales prestadoras del servicio, las cuales deben hacer una verificación y vigilancia, con el fin de comprobar que toda su red de distribución esté en condiciones óptimas, sin filtraciones.

El proceso inicia con unas visitas inspectoras en el sistema de tratamiento de agua de cada municipio, con el objetivo de verificar si hay riesgo para el consumo del agua. Por otra parte, los municipios deben tomar muestras periódicas del agua y enviarlas al laboratorio de salud pública, donde será revisado el contenido microbiológico y físico-químico del líquido; esto para detectar la presencia de patógenos e identificar sus condiciones físicas (color, turbiedad, sedimentos). 

La coordinadora de salud ambiental de la secretaría de salud departamental, Melba Cadavid, afirma que “cada municipio debe enviar las muestras dependiendo su número de habitantes, para continuamente ejercer los controles. De acuerdo a esto, las cifras que arroja la secretaria de salud del Cesar indican que el departamento está en un Riesgo Alto en cuanto a calidad sanitaria de agua, pues muchos municipios no potabilizan el agua por no contar con las herramientas para tratarla. Existen municipios en el departamento donde captan el agua de manera superficial (río) y subterránea (pozo), luego la almacenan en un tanque y posteriormente es distribuida a la comunidad, lo que indiscutiblemente no es correcto”.

Valledupar…

El caso de Valledupar - capital del departamento, capital mundial del vallenato, la ciudad que le apuesta al turismo – es sintomático. En épocas de sequía, que no son pocas, escasea el flujo hídrico por las tuberías del acueducto. Y en épocas de lluvias es peor: por turbiedad, hay suspensión total del servicio de agua, pues no se cuenta con la logística necesaria (embalses) para contrarrestar ese fenómeno.

Lógico, la empresa encargada de abastecer agua a la ciudadanía padece una intensa y enfermiza crisis que la tiene al borde de la quiebra, muy a pesar de ser minúsculos sus gastos de operación. Al fin y al cabo, el agua está ahí, abundante, y la recibe por gravedad… cosas de la ineficiencia y la politiquería que han impedido un manejo poco gerencial de la empresa.        

Los usuarios opinan

Angélica Martínez Pitre, habitante del municipio de La Paz:

 “Yo debo comprar el agua para consumo en Valledupar, solo me abastezco del agua de aquí para las demás necesidades. También tengo que decir que la continuidad es regular, porque la prestación del servicio es intermitente,  llega a las 6:00 am y la suspenden al medio día, la mayoría de las veces tenemos agua un día sí y otro día no, lo más raro es que cuando un sector tiene agua al otro se lo suspenden, es decir, que el municipio nunca presta el servicio a nivel general”.  

 

Wilmar López - Habitante de Becerril 

“En Becerril todos los días se va el agua. Yo estoy haciendo una construcción y tuve que hacer un pozo de un charco que se formó con las lluvias; cuando no llueve me toca pedirle a un vecino que me pase agua del tanque con el que se abastece, para no parar la obra. Además, el agua de aquí no se puede consumir, produce diarrea”.

 

Lismenia Gutiérrez Anillo – habitante de Atanquez 

“La mayoría de los habitantes compramos el agua de consumo en Valledupar; a pesar de que el pueblo cuenta con tanques de abastecimiento, el agua llega turbia, por eso no nos atrevemos a consumirla, ya que esto nos podría traer enfermedades. Sin embargo, hay personas que la consumen, porque no tienen la facilidad de comprarla en Valledupar, lo hacen por la necesidad”.

A manera de conclusión

Aunque el mundo fija su norte y su lucha por la provisión de agua potable para satisfacer una de las necesidades más vitales del ser humano, Colombia, y concretamente el departamento del Cesar, están lejos de cumplir los mínimos estándares exigidos. No en todos los municipios, y menos en todos los corregimientos, hay la suficiente cobertura de agua de la cual se puedan abastecer de manera continua.

En cuanto a calidad o potabilidad del agua, la cosa es peor. Son pocos los municipios, son poquísimas las poblaciones que pueden enorgullecerse por la óptima calidad de su agua para el consumo humano. Esta es una deuda social que mantienen insoluta la nación y el departamento, inexplicable dada la riqueza hídrica de la región.

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