Usted esta aquí
Inicio > Rafael Raúl Valle Oñate > ADOPTEMOS LA MENTALIDAD DE ADAPTARNOS

ADOPTEMOS LA MENTALIDAD DE ADAPTARNOS

Nunca pensé que 34 años después de mi primera visita a Washington, iba a encontrarme con tumultos de personas protestando en frente de la casa Blanca y de las propiedades de Donald Trump, el nuevo presidente de los Estados Unidos.

El estar ahí me recordaron las recientes manifestaciones por la victoria del No en Colombia, o el Brexit en Inglaterra, donde muchos temen lo peor, hasta el punto de no tener ninguna esperanza en el futuro. Lo cierto es que, si analizamos la historia, ha habido momentos mucho más difíciles en los cuales las guerras, los muertos, las tiranías, entre muchos otros acontecimientos, hacían verdaderamente un reto imaginarse un futuro.

La verdad es que acá seguimos con un planeta sobrepoblado que seguirá rotando por el momento. Lo que sí podemos decir es que muchas cosas de la historia reciente están cambiando, y en vez de quedarnos inmóviles o quejándonos, podemos adaptarnos, reinventarnos e innovar. Una forma de empezar es enfocarnos en lo positivo en vez de lo negativo; aunque suene a frase de cajón, realmente funciona.

De hecho, en medicina está creciendo el concepto de la medicina personalizada, la cual se concentra en la salud y no en la enfermedad, algo que suena lógico en principio, pero que no se ha cumplido en el desarrollo de la medicina tradicional. Como dijo Hipócrates en su momento, “existen enfermos y no enfermedades”, lo que quiere decir que es importante tener en cuenta todos los aspectos de la persona y no solo el nombre de la enfermedad que pueda tener. Por ello, además del estudio genético que hoy en día es posible realizar a una determinada persona, donde se pueden encontrar mutaciones en genes específicos e inclusive saber si un tratamiento le puede ser útil o no, es fundamental analizar su contexto sociocultural, su estilo de vida, y su parte psico-emocional, lo cual muchas veces influye más que la misma genética.

Todo esto se debe combinar con las nuevas tecnologías que apoyan la prevención, el diagnóstico y tratamiento de las patologías. Fue precisamente esto lo que pudimos aprender en el Congreso Americano de Reumatología al que asistí junto a mi hijo y otros 17.000 asistentes. Para lograr sacar el mayor provecho del evento, nos separamos: él veía lo relacionado a marketing, productos y servicios para los pacientes y yo me dedicaba a la parte científica.

Así logramos, entre otras cosas, actualizarnos en los últimos avances en biotecnología en reumatología, que van desde inyecciones que logran alterar el avance de algunos tipos de artritis, hasta medicina a distancia con hologramas. Estas innovaciones han permitido llegar a más personas y mejorar la calidad de vida de muchos.

Y hemos contribuido con estas innovaciones como es el caso del Diplomado Virtual de Enfermería en Reumatología, un programa que creamos dentro de nuestra organización y con el cual educamos a múltiples profesionales de enfermería del continente, para que apoyen la labor de los escasos reumatólogos.

Por este emprendimiento ganamos el Premio de Innovación de la Liga Panamericana de Reumatología, donde compitieron ideas innovadoras de más de una decena de países.
Aunque en teoría el ganador sería anunciado durante el Congreso en Washington, los jurados pidieron más tiempo por la cantidad de proyectos, así que decidimos no pensar en el concurso y dedicarnos a aprovechar todas las actividades académicas y científicas.

Adicionalmente, tuvimos dos días más para visitar esta imponente ciudad: los múltiples museos Smithsonianos, la Casa Blanca, el Capitolio, Chinatown y el glamuroso Georgetown, un barrio de mucha alegría alrededor de sus bares y restaurantes. Todo es imponente en esta ciudad; al fin y al cabo es una ciudad diseñada para mostrarle al mundo todo el poderío y el esplendor de Estados Unidos.

Desde que regresamos a Colombia hemos visto como Trump ha bajado el tono de su discurso radical; como el NO en el plebiscito, no acabó con el proceso de paz como muchos pensaban; y como Inglaterra sigue adelante a pesar de su proceso separatista. Así que podemos concluir que por ahora el mundo no se va a acabar, que pase lo que pase debemos adaptarnos a las circunstancias, y la mejor forma de hacerlo es innovando con proyectos que generen un beneficio para la sociedad.

Deja un comentario

Top