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50 AÑOS AL SON DE CAJA, GUACHARACA Y ACORDEÓN

Cada año la ciudad se viste de gala. El Festival de la Leyenda Vallenata es el evento folclórico y popular más importante del país; ha traspasado las fronteras, exaltando la imagen de Valledupar y el folclor vallenato, y conquistado los escenarios más grandes con la música vallenata, hoy patrimonio cultural e inmaterial de la nación.

La Leyenda Vallenata tiene originalmente una connotación religiosa, conocida como el Milagro de la Virgen del Rosario, celebrada en Valledupar desde tiempos inmemoriales. Cuenta la leyenda que en el siglo XVI, cuando los españoles llegaron al antiguo templo de San Francisco – actual catedral de la ciudad, fueron atacados por dos tribus aborígenes, los Tupes y los Chimilas, como resistencia al dominio español. Los indígenas le echaron barbasco a la laguna del Sicarare, de suerte que los soldados españoles morían envenenados al saciar su sed. Los aborígenes, que acechaban desde los matorrales, huyeron despavoridos al presenciar el milagro de la Virgen del Rosario, una señora bajada de los cielos que tocaba con su báculo a los soldados caídos, recobrándoles la vida.

De esa forma se empezó a gestar la llamada Leyenda Vallenata, tradición que durante tres días concurre en la ciudad a través de dramatizaciones, danzas, procesiones y celebraciones litúrgicas. El rito, denominado El Milagro y Las Cargas, es una celebración religiosa y cultural en las que prevalecen las costumbres indígenas, ofreciéndosele a la virgen alimentos de la región para garantizar la cosecha. Todos los años muchas personas, con atuendos indígenas, recorren las calles del viejo Valledupar ofreciendo a la virgen lo más preciado de sus productos.

A esa connotación religiosa-cultural circunscrita exclusivamente a Valledupar, le fue agregada otra del orden folclórico musical – el concurso de acordeones y luego el de canciones y piquerias – para estructurar así la más grande fiesta nacional, el Festival Vallenato, que ha permitido traspasar fronteras e internacionalizar el vallenato.

Así comenzó el asunto

El asunto comenzó en 1967. Alfonso López Michelsen, a la sazón recién posesionado gobernador del departamento del Cesar, un hombre de mundo y visión y talla presidencial, tenía que dejar su impronta como estadista. ¿Cómo trascender, cómo escalar a Valledupar, apenas un villorrio, y enraizarlo en la mente, en la retina y en el corazón de los colombianos y del mundo?

Toda una odisea. Convocó a lo más rutilante de la vallenatía criolla – Rafael Escalona Martínez, Consuelo Araujo Noguera (La Cacica), Miriam Pupo Pupo, Darío Pavajeau Molina, etc., y entre todos y a todos se les ocurrió ponerle música a la Leyenda Vallenata. Se les ocurrió crear el Festival de la Leyenda Vallenata.

Según el periodista Jaime Pérez Parodi, la biblia del vallenato, estos personajes se dieron cita y decidieron seguirle la intención al gobernador López Michelsen, “de crear una fiesta donde todas las miradas de Colombia – y por qué no, del mundo entero – se fijaran en Valledupar”.

“Alguno de los asistentes, al parecer La Cacica, hizo alusión a la fiesta religiosa de la leyenda vallenata, también llamada de Las Cargas, celebrada en Valledupar entre el 29/30 de abril, rescatándose de paso esa fiesta que se acababa año tras año porque los curas la consideraban pagana. Así, se adobó la iniciativa de López Michelsen de meterle música, reunir a todos los acordeoneros de la re
gión en un concurso, premiándolos. La idea fue acogida con entusiasmo; así nació el Festival de la Leyenda Vallenata.

La decisión seguramente no fue tan difícil de tomar. Al fin y al cabo, existía un antecedente reciente, esta vez por la iniciativa espontánea y nostálgica de Gabriel García Márquez (Gabo), quien a su regreso al país después de años de ausencia le pidió a su amigo Rafael Escalona Martínez una parranda con los acordeoneros de la región. Pocos días después la cofradía se reunió en Aracataca (Magdalena) a escuchar la ‘competencia’ de los mejores acordeoneros: Luis Enrique Martínez, Colacho Mendoza y muchos más hicieron el deleite de los concurrentes. Un verdadero festival vallenato.

Obsérvese como detrás de la idea del festival concurrieron mentes preclaras: Gabo, López Michelsen, Escalona Martínez, Consuelo Araujo…

Distintas sedes

La sede natural del festival fue por muchos años la Plaza Alfonso López, escenario de más de 30 versiones. Según Pérez Parodi, para el primero (1968) se utilizó una tarima móvil instalada frente a la casa de la familia Montero Cabello (‘Tin’ Montero), enviada por el presidente Carlos Lleras Restrepo para inaugurar el festival en el mes de diciembre; el maestro Castellanos se encargó de la escenografía – un acordeón abierto que dejaba ver la espontaneidad y el jolgorio característico de los vallenatos; el primer maestro de ceremonia fue Adolfo Acuña Porras, coronándose como rey a Alejandro Durán Díaz, quien FESTIVAL 2015 (159)venció en franca lid a Luis Enrique Martínez, Ovidio Granados, Alberto Pacheco, Abel Antonio Villa y  Toño Salas. Luego aparecería la primera mujer participante en un festival, Fabri Meriño.

Para el siguiente festival fue creado el concurso de la canción inédita, cuyo primer rey fue Gustavo Gutiérrez Cabello con el paseo Rumores de Viejas Voces. Posteriormente fueron creándose los concursos en acordeón infantil, juvenil, aficionado y el concurso de la piquería.

El festival se realizó en la tarima Francisco El Hombre, de la plaza Alfonso López, desde 1968 hasta el año 2004, con la sola discontinuidad de los años 1972 y 1973, que se llevó a cabo en el estadio Chemesquemena (hoy Armando Maestre Pavajeau), de Valledupar, por decisión del jefe de la Oficina de Turismo, Alonso Fernández Oñate (Es de anotar que, para aquellas calendas, la Oficina de Turismo era dependencia de la Administración Departamental).

En el año 2004, bien consolidadas las festividades de la leyenda, con un flujo impresionante de visitantes, el espectáculo del Festival fue trasladarlo a un escenario más amplio para albergar la cantidad de público que se acerca a celebrar cada versión del Festival. Ya estaba construido el Parque de la Leyenda Vallenata, gestión y creación tesonera y visionaria de ‘La Cacica’ Consuelo Araujo Noguera, inspirada por una visita hecha a Chile con ocasión de sus fiestas de Viña del Mar, que cuenta con su propio escenario. ¿Por qué Valledupar y el Festival de la Leyenda Vallenata no podrían contar con escenario propio, inclusive superior al chileno? Pensado y hecho.

Así surge la idea del megaproyecto del Parque, para cuya puesta en ejecución fue importante el aporte del presidente de la República de entonces, Andrés Pastrana Arango, quien en principio apoyó financieramente la iniciativa de crear un coliseo exclusivamente para la música, inyectándole un recurso económico representativo (más de 10 mil millones de pesos).

“En la actualidad, Valledupar es la única ciudad en Colombia que tiene un coliseo exclusivo para conciertos; los demás también son utilizados para el deporte”, afirma con orgullo Pérez Parodi.

Cabe destacar que Araujo Noguera no solo fue gestora y creadora del Parque; también le dio la supraestructura para garantizar la continuidad de su organización, en lo cual ha sido bien secundada por ‘La Polla’ Monsalvo y, en la actualidad, por Rodolfo Molina Araujo, hijo de La Cacica, quienes han llevado las riendas de la institución.

“El festival de la Leyenda Vallenata dejó de ser un festival endógeno para convertirse en la vitrina de la música y la cultura vallenata; además, ha logrado mostrar en concierto la fusión de la auténtica música vallenata con artistas internacionales de la talla de Juan Luis Guerra, Marc Anthony, Alejandro Fernández, Ana Gabriel, Ricardo Arjona, Juan Gabriel, Calle 13, Daddy Yankee, Enrique Iglesias, Carlos Vives, Juanes, Don Omar, entre otros, lo que también nos ha permitido hacer parte de las giras internacionales de estos artistas; Valledupar hoy es punto obligado para ellos en la presentación de sus conciertos”, afirma Molina Araujo.

¿Por qué nace la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata?

Como antes se había mencionado, el Festival Vallenato en sus inicios fue dirigido por la oficina departamental de cultura y turismo, cuyo director era también organizador del festival. Por supuesto, la dependencia politiquera y el manejo poco gerencial generaba, año tras año, déficit operacional en el festival, impidiendo su crecimiento, su diáspora.

Así lo corroboran varios de los entrevistados, entre ellos Molina Araujo, para quien “…la gobernación empezó a tener problemas económicos, debido a que el departamento apenas estaba en formación, era uno de los más nuevos y por ende no tenía un musculo financiero robustecido que pudiera financiar el festival; para no frenar el evento, ya con dieciocho años de estarse realizando, se invitaron a las personas que habían sido dirigentes de la oficina de turismo a que hicieran parte de la estructura de la Fundación de la Leyenda Vallenata, junto a otras personalidades locales, nacionales e internacionales. A partir de ese momento nace la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata (1986)”.

“En todos estos aDSC_0166ños hemos logrado, a través de un ejercicio riguroso y exigente, que la parte tradicional (concursos y música vallenata, el fundamento del Festival) no tenga ningún cambio, ya que este es la joya de nuestra corona, por eso debemos ser cuidadosos porque la comercialización acaba con la tradición. …El avance que viene ahora es la construcción del Parque de la Leyenda, un espacio temático donde encontrarán todo lo relacionado con nuestras costumbres, música, arte y cultura; estará con sus puertas abiertas los 365 días del año”.

Anécdotas…

“Recuerdo en un festival que Consuelo le pidió el favor a un muchacho que colaborara cargando unas bancas para sentar a unos invitados, el muchacho de inmediato cargó una, pero al instante se le rompieron unos huevos que tenía en el bolsillo y Consuelo le dijo: – “tú eres uno de los tira huevos”. El muchacho se dio a la carrera y dejó la banca tirada, pero le digo la verdad, Consuelo y yo no podíamos con la risa al ver la estampida del muchacho”.

Orlando Velázquez

“En el festival cada año era mayor el número de asistentes. Recuerdo un año, cuando al emitir el fallo, los desadaptados cambiaron los aplausos por lluvias de piedras, botellas vacías, elementos dirigidos a un solo lugar (la tarima), allí permanecíamos Consuelo Araujo y yo”.  Orlando Velázquez

“La parranda a la que el periodista Electo Gil Bustamante le ponía cinco años, ya lleva 50 años consecutivos, y de contera, es una de las fiestas más apetecidas por colombianos de distintas regiones y hasta pobladores de otros países, quienes nos visitan inmancablemente para finales del mes de abril, cuando Valledupar sólo se mueve al ritmo de la caja, la guachara y el acordeón. Viva el festival y viva la música vallenata”. Jaime Pérez Parodi

 

Por: Elisa Díazgranados Sanjuán

Email: periodistaelisa@gmail.com

 

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